Un día en Guáquira.
El mundo es diferente si se aprecia desde otra perspectiva, así como cada elemento de la naturaleza, que a veces pasa desapercibida, sea por costumbre en la monotonía de vivir en nuestro entorno, por la poca sensibilidad acostumbrada de nuestros sentidos. Esta vez conoceremos un día dentro de un bosque húmedo de Venezuela, tomando como principal elemento la riqueza de la avifauna de uno de los bosques mas conservados de la región.
El amanecer dentro de este ecosistema se ve muy marcado por el repertorio de vocalizaciones del grupo de vertebrados mas llamativo del planeta, y esta región del planeta es privilegiada por presentar la mayoría de los países megadiversos, esto gracias a su posicionamiento intertropical en el nuevo mundo. Solo en Venezuela existe la presencia de alrededor de mil cuatrocientas especies de aves reportadas, de las cuales unas 45 son endémicas y sólo se han encontrado en este país. Para los amantes de este grupo de animales, estos repertorios de cantos y reclamos es presenciar los mejores conciertos musicales, y estas mismas vocalizaciones son el entretenimiento de muchas aves canoras, o pueden ser la forma de marcar su territorio, buscar parejas, llamadas de alerta de depredadores, y algunas expresiones aún indefinidas o desconocidas para los investigadores.
Al amanecer una de las aves que primero realizan sus vocalizaciones, es el Canario de Tejado, vocalizaciones las cuales han sido descritas como una serie de silbidos repetitivos intermitentes en tono alto, las realizan muy comúnmente antes del amanecer, y por un tiempo prolongado de hasta 20 minutos, estos Canarios, familia de los Thraupidos, constituye una buena representación de esta familia por su relativa abundancia, son muy comúnmente avistados en zonas abiertas, árboles dispersos, son nada tímidos, y de muy fácil captura fotográfica, para anidar buscan cavidades en árboles y palmas o nidos abandonados de otras aves, es muy común verlos en el suelo buscando semillas, también se alimentan de frutos y en ocasiones de insectos.
Dentro de este concierto de aves canoras, anfibios y algunos insectos, una de las más notables vocalizaciones por el oído humano, dentro de este bosque húmedo son las de las Guacharacas, que suelen hacerlo desde antes del amanecer, pero son más comunes en las primeras horas de la mañana, así como la mayoría de las aves canoras de este santuario natural. Las Guacharacas son aves de gran tamaño, con aproximadamente 55 centímetros de longitud, y deben su nombre local a la onomatopeya de su canto, cantan ronco y fuerte en dúos, andan en bandadas de hasta 20 individuos, son ariscas, se alimentan de frutos, semillas y hojas. A estas Guacharacas es muy común verlas en los bambuzales, y a alturas medias en el interior del bosque.
Una de las aves más conocidas en este bosque son los Conotos Negros, estos Ictéridos gigantes, son animales muy sociables, andan en bandadas de hasta 10 individuos, y se les puede reconocer muy fácilmente por su gran tamaño y por su canto fuerte y claro, sus nidos los realizan en los extremos de las ramas en forma de gota o de bolsa, esta especie es polígama y pueden tener varias parejas, la hembra del Conoto Negro es 10 centímetros menor al macho; el Conoto Negro expide un aroma peculiar que lo distingue.
De las aves más llamativas y fácil de notar en este lugar están los Maracanás, hacen su aparición en las primeras horas de la mañana, dando a conocer a la zona sus vocalizaciones fuertes, claras y escandalosas, pudiendo opacar a cualquier otro canto de las aves presentes, y desviándo la atención del observador a esta maravillosa Guacamaya, se considera una de las Guacamayas de cola corta por la ausencia de plumas largas tan típicas en otras de su género; los Maracanás, suelen andar en pequeños grupos, en parejas, casi nunca se ven individuos solitarios, su color verde típico de los loros, pericos y guacamayas, es el que más resalta en su plumaje, se posan en la copa de los árboles más altos del bosque, casi siempre prefiriendo árboles con poco follaje.
Una de las aves que hacen presencia en las primeras horas de la mañana, sea por sus fuertes y claras vocalizaciones o por su poca timidez al observador, es el Albañil, llamado así por realizar su nido con barro, en el que trabaja muy laboriosamente hasta formar una estructura para la protección de sus pichones bastante eficiente. El Albañil se pasa gran parte del día en el suelo lodoso donde busca insectos de los que se alimenta, además de su material de construcción para el nido. No pasa nada desapercibido al ojo humano, ya que su coloración es bastante llamativa; el estruendoso canto del Albañil no pasa inadvertido, ¿será de alegría al estar en cercanía al barro?.
Muy cercana a las estructuras humanas, siendo considerada la especie representante de su familia, más tolerante a los cambios producidos por el humano en la naturaleza, es el Cucarachero Común, que hace su presencia en las horas de la mañana, aprovechando a los insectos que reposan en las alturas bajas de la vegetación, para saciar su apetito, este Cucarachero es bastante vocalizador, al igual que todos los miembros de su familia, vocalizan fuerte y claro, y sus llamados y cantos no son nada acordes a su diminuto tamaño, gracias a esto, el investigador puede saber que especie hace presencia, sin siquiera verla. Este cucarachero es muy activo, rápido y a veces difícil de detallar, esto ayuda mucho a encontrar su alimento y saciar su apetito voraz.
En los bordes del bosque, en árboles aislados, y en zonas de cultivos, se pueden observar unas estructuras bastante notables, realizadas con palillos y ramitas, y pueden llegar a medir más de un metro, son nidos, y como es común imaginar son de aves de mediano a gran tamaño, pero todo está apartado de lo imaginado, porque son las estructuras que realiza el Guaití; con apenas poco más de 10 centímetros de longitud, esta avecilla realiza esta gran estructura para criar a sus polluelos, comienzan con un nido relativamente pequeño, pero luego continúan repitiendo el mismo lugar para anidar una y otra vez, pegando palillos y ramitas en la parte inferior del mismo nido, hasta formar estas grandes estructuras. Las vocalizaciones del Guaití, son bastante notables, y al igual que el Cucarachero, su tamaño no es acorde con la potencia de sus vocalizaciones para el ojo humano, aunque para ellos es totalmente natural, y esto les ha permitido la supervivencia de su especie.
Una de las aves más extrañas de todo el lugar, sin duda alguna es el Bobito, más que extraña, incomprendida, conocida en otras localidades como Aguantapiedra, este nombre se lo ha ganado por su reputación de lelo, tonto, Bobito por mantener su lugar aunque se le apedree. Siendo una de las aves menos tímidas de todo el lugar, los observadores pueden llegar a fotografiarlo a una corta distancia de dos metros, sin que este salga volando temerosamente. El Bobito Aguantapiedra, puede vocalizar por media hora seguida, casi siempre en parejas o en tríos, su canto melancólico va acorde con su manera de ser, y aunque pueda considerarse ser presa fácil para los depredadores, por su actitud temeraria, al parecer no lo es, ya que su posición de lento le ha funcionado en la supervivencia de su especie.
Apenas pudiendo ser detectado por su rapidez y diminuto tamaño hace acto de presencia el Colibrí Nuca Blanca, en el borde del bosque busca flores, las cuales poseen en su interior el néctar dulce irresistible para estos veloces animalitos, su peculiar coloración es claramente apreciada, el macho destella estos colores azul y blanco característicos, y su mancha blanca en la nuca le da su nombre vernacular.
En las horas de la mañana, ya entrando el mediodía aun demostrando mucha energía para buscar su alimento basado en frutos e insectos, está la Tángara Monjita, quien es un Thraupido muy característico de zonas abiertas, pero también dependiente de bosques para encontrar su refugio, su antifaz peculiar color oscuro da aspecto de enmascarado, y posee un muy colorido plumaje de tonos variados.
En numerosos individuos siempre andan, como buenos psittacidos buscando frutos en conjunto, desde el interior del bosque salen a zonas un poco mas abiertas los Pericos Pechiescamados, sumamente coloridos y con una algarabía despedida desde su lugar de actividad, dependientes de la sanidad de los bosques, se verían muy afectados por el deterioro y destrucción de su hábitat, estos pericos cumplen una función elemental en el ecosistema, el cual es la dispersión de las semillas que darán origen a nuevos árboles.
Bastante notable es el canto melódico y muy onomatopéyico del Cristofué, con su color amarillo muy distintivo de los Atrapamoscas, no es fácil diferenciarlos con algunas especies de su familia, pero con el canto único que este posee puede ser diferenciado fácilmente, estos Tyrannidos se alimentan principalmente de insectos que atrapan al vuelo en parábola, aunque pueden también alimentarse de frutos, pequeños reptiles e incluso se le ha visto en cursos de agua pescando.
Contrastando con la oscuridad del interior del denso bosque, se puede apreciar al Saltarín Cola de Lanza, con su canto desde el interior del follaje y con bastante frecuencia dentro de este bosque parece ser bastante común, con su lomo azul, corona roja y peculiar forma en su cola bien desarrolladas y definidas parecen tener todas las de ganar los machos, pero deben competir en baile y estilo por las hembras, realizan leks, que son los cortejos en conjunto de los machos hacia una sola hembra, que tiene la opción de elegir al mejor saltarín, o al que mas le parezca.
Perchado sobre las ramas de los árboles que están sobre los ríos, se encuentra el Martín Pescador Matraquero, esperando pacientemente la oportunidad de abalanzarse sobre los peces que elija como presa, su matraqueo constante y bullicioso lo realiza perchado o en vuelo, según mejor le parece, sus movimientos le permiten balancearse en la rama que se percha, suelen ser muy activos en la mañana.
Ya en horas del mediodía, puede ser escuchado un pitido nítido y estridente desde el borde del bosque o en árboles dispersos, se trata del Gavilán Habado, una pequeña rapaz, que suele percharse a media altura a esperar avistar su presa desde ese lugar; también suelen vocalizar mientras planean en el cielo mientras buscan en el suelo o en los árboles sus presas de alimento, suelen ser atacados por atrapamoscas celosos de sus nidos y pichones.
En zonas abiertas, donde predomina la vegetación herbácea, se puede encontrar a la Garza Silbadora, con su coloración variada y plumas en la cabeza que terminan alargadas como un antifaz, busca con pasos sigilosos artrópodos, pequeños crustáceos, reptiles que entran en su dieta. Debe su nombre vernacular a los silbidos que emite al alzar vuelo, únicos y distintivos de la especie.
En las horas mas soleadas y calurosas del día, aparece planeando el Oripopo, se deja llevar por las corrientes de aire, mientras busca en el suelo su alimento, su función en el ecosistema es de suma importancia, ya que son los recolectores naturales de la materia animal muerta, nada se pierde en estos bosques, este papel es fundamental para las aves carroñeras del mundo.
En las horas de descanso de la mayoría de las aves diurnas, aparece el Arrendajo Común, con su repertorio cénit describe la presencia de aves de la zona, al ser sus vocalizaciones imitadoras, pueden delatar a ciertas aves de su presencia, estos Arrendajos se reúnen en grupos numerosos, y vuelan a través de las zonas abiertas para llegar a su refugio o sus sitios de alimentación.
En las lagunas y charcas que suelen formarse con las lluvias, y en las lagunas artificiales es bastante común apreciar al Gallito de Laguna, su carúncula le da su nombre vernacular, suele mostrar por largo tiempo un plumaje muy diferente al adulto, siendo muy diferentes en su etapa juvenil, caminan sobre la vegetación acuática con la ayuda de sus largos dedos, dando a percibir como si lo hicieran sobre el agua.
De las aves mas comunes y abundantes se encuentra el Pico de Plata, con la función elemental de dispersión de semillas al comer los frutos del bosque, que darán origen a nuevos árboles,
Con los "palos de agua" es casi imposible que salgan a relucir sus plumajes y sus vocalizaciones los Tilingos, esos hábitos de aparentes amantes de la lluvia, los caracterizan de una manera muy notable; con sus enormes picos al pasar volando dan impresión de su similitud con aeroplanos, sus colores nada contrastantes, pero llamativos y su forma tan tropical de la representación de los Tucanes llaman mucho la atención al ser presenciadas.
El repertorio de la Paraulata de Agua es realmente muy variado, desde las lagunas se escuchan completamente enérgicos, lo realizan en solitario o en grupo, poseen una relación con los helechos acuáticos para llevar a cabo sus actividades, siempre y cuando predomine el vital líquido en el hábitat, este pájaro estará presente en sus dominios.
Ya en las últimas horas de la tarde, se pueden localizar el las palmas y cocoteros al Azulejo de Palmeras, dando honor a su nombre vernacular, este Thraupido se ve muy relacionado con esta familia de plantas, se alimenta de los frutos de éstas, y les sirve de percha para descanso, emisión de sus vocalizaciones, de refugio y hasta de dormitorio.
Al caer el Sol en el ocaso, se puede escuchar el canto o vocalización del Aguaitacamino Común, su nombre deriva de su relación con esperar paciente en los caminos y carreteras a su alimento, que consiste de escarabajos y otros insectos, realiza vuelos cortos y es de hábitos mayormente crepusculares, emitiendo sus cantos al atardecer y al amanecer.
En horas de la noche, en medio de cantos de grillos y llamados de ranas y sapos, aparece en el interior del bosque un sonido bastante perceptible, se trata de una de las aves rapaces presentes en estos bosques de la Hacienda, la Lechuza Blanquinegra, majestuosa en cantos, y al aparecer perchada en las gruesas ramas de los árboles, con el reflejo rojo de sus grandes ojos, esperando sigilosamente con su espectacular visión a su alimento, y en épocas lluviosas emitiendo llamados de apareamiento, una de las aves vitales y cruciales del funcionamiento del ecosistema.
La Hacienda Guáquira se despide en un día lleno de sorpresas en un bosque conservado de la Cordillera de La Costa venezolana, de importancia animal, vegetal y de toda forma viviente, que puede hacer vida en este paraíso terrenal.