miércoles, 21 de marzo de 2018

"...el carutal reverdece
el guamachito florece..."

Fotografía: Miguel Martínez-Díaz.


El mediodía aún es acompañado por el canto de algunas aves, la brisa hace susurrar al matorral espinoso que se hace mas notable en un árbol con espinas en todo su tallo y ramas, sus flores amarillas deleitan con un peculiar olor a mentol perfumado, el Colibrí Esmeralda Coliazul (Chlorostilbon mellisugus) poliniza sin cesar sus flores mientras se da un manjar con su néctar, es el Guamacho (Pereskia guamacho) quien reside en el semiárido del Monumento Natural Loma El León.

viernes, 16 de marzo de 2018

SAN MIGUEL DE LOS AYAMANES.



Miguel Angel Torres. 2017.

El aroma del cují me da la bienvenida al semiárido del Estado Lara. Tunas, cardones y cujisales se dejan ver desde la ventanilla y me presentan la entrada a este hermoso ecosistema venezolano. Desde la carretera puedo observar torditos, maraquitas, canarios y gonzalitos, a lo lejos se divisan las colinas del Saroche, la lluvia adorna extrañamente un semiárido de manera muy sutil; al borde de Iribarren el ecotono marca la llegada de una selva húmeda que traza una gigante línea que permite la entrada a Urdaneta.
La neblina cubre con un manto las cumbres de los cerros, mientras se adentra hipnotizada mente cada vez más hacia ellas, es cruzada por una línea de asfalto, que se pierde en una nube que es residuo de una perfecta cocción natural, la Sierra de Bobare.
Al momento de salir de esa nube de humedad, como al final de un túnel, surge ya la representación tradicional del municipio, el chivo y la tuna. Una llovizna se presenta en todo momento, hasta en la llegada del destino donde debo bajar para dejar que el transporte siga su camino hacia su destino. Desde el depósito hasta el destino separan dos horas a pie, dónde hora y media acorto el camino por un empujón de un conocido mío, hasta donde alcanza el alsfaltado, y donde comienza el camino de tierra, que se ve mojado por la constante lluvia que ahora poco arrecia; en media hora de caminata puedo contemplar sonidos conocidos y nuevos, inéditos para mi, se dejan escuchar Tucusos Barranqueros, Siriríes, Chiriguares Sabaneros, se dejan ver Curtíos Tocuyanos y Canarios de Tejado, en medio de una muy bien disfrutada llovizna que adorna el paisaje.
En medio de bajadas escabrosas y subidas empinadas el destino es al fin alcanzado, la hembra del chocolatero me distrae la bienvenida, y desde ese momento investigo, entrevisto a los lugareños por los nombres locales de las aves avistadas, en dónde se conoce con el nombre de "Cheíto" al Chirito de Chaparrales y "Siluma" a la Paloma Turca; a los Curtíos del Tocuyo se les ve muy confiados en el frente de la casa de mi abuela Ligia, puedo avistar Azulejos de Jardín, escucho Cucaracheros, Lechoseros Ajiceros, Gonzalitos, Reinitas, es una explosión de vida lo que se puede sentir en el aire, donde se puede inhalar profundamente un aire puro y en su aroma se percibe una nostalgia de años atrás en visitas pasadas.
La breve investigación sobre las tribus nativas de la zona comienza, los Ayamanes que habitan ahora civilizados totalmente, mencionan hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX a descendencias Ayamanes que aún conservaban dialectos de la tribu.
Los Chiritos de Chaparrales dan una sorpresa inesperada al atardecer del primer día en un cují, se trata de uno de los espectáculos más atractivos de toda mi travesía por el lugar, la construcción en pareja de un nido que servirá de protección para una descendencia que sigue ahora y que posee miles de años de tradición natural.

Nido de Chirito de Chaparrales (Polioptila plumbea)

Mi abuela con mucho aprecio y muy atenta responde a cada una de las preguntas hechas, me dice que no conoció a su abuela, por ser la menor de sus hermanos, pero que aún había conocido, su hermana mayor, a una tía que hablaba dialectos ayamanes, despertó mi curiosidad de indagar a tantas preguntas, yo descendía de la tribu ayamán.
Dentro de las tradiciones que aún se conservaban en este caserío, está el conuco y la elaboración de bebidas espirituosas, dentro de casi todo lo demás no existía ya en esta aldea.

Mi abuela Ligia Vargas remienda un chinchorro.

El fin del día se acerca, y con él, el fin de un año entero, todos los vecinos, aunque sea por un momento pasan por la casa de mi abuela a saludar a la familia, el compartir, la amistad, las buenas relaciones vecinales, se evidencian muy claramente y con ello la tranquilidad y armonía de una aldea, convertida en pueblo. Llega por fin el final del año, todo es alegría, besos y abrazos, más de una hora es una algarabía de felicidad resumida en un abrazo de año nuevo.
Los Aguaitacaminos anuncian la llegada del amanecer y ese momento, luego de una hermosa conversación por teléfono, con uno de mis seres más apreciados, en la primera pajareada del año, se dejan escuchar las Guacharacas desde antes del amanecer, indica el inicio de un nuevo y natural día para el bosque que me rodea.
Un frenesí de cantos componen una sinfonía única del lugar, de tanta exaltación no encuentro por quién empezar a grabarlos, sus audios son una melodía inigualable, en primer plano los Currucuchú, los Cheítos, y los Siriríes, se dejan ver los Chocolateros, Curtíos, y finalmente los Guaros; la tuna, los cardones, cujíes y matorrales espinosos hacen un contraste inimaginable con las barbas de palo que cuelgan desde su follaje, al igual que con los árboles frondosos y propios de un bosque húmedo, esto se evidencia también en las aves que hacen presencia en los diferentes estratos de vegetación.

Matorral espinoso de San Miguel de los Ayamanes.

Un frío acompaña el trajinar del día, con unas lloviznas que hacen acto de presencia, la luz del sol me regala una excelente iluminación para tomar unas cuantas fotos que de alguna manera no podían salir mal.
Uno de mis tíos me lleva al conuco de la familia, que desde que mi abuela tiene uso de razón existe, al igual que su casa natal, la cual fue la casa que vio el nacimiento de muchos hijos de San Miguel de Los Ayamanes, específicamente en el último cuarto, el del fondo de la casona; este cuarto tiene mucha historia, vio nacer a mi madre también y a muchos lugareños, "Clora" era la partera, una de las mujeres mas reconocidas de toda la aldea, Ayamán, y madrina de mi madre.
La breve visita al conuco familiar, ahora atendido por dos de mis tíos, me distrae con el cantar de los Verderones, los Hormigueros Ventriblancos, de los Tucusos Barraqueros y de las Coicoritas entre otros, estos dos últimos se dejan ver, de este último se convierte mi primer encuentro visual con la especie.


 

Cuadros naturales del paisaje Urdanetense.

Mi tío recoge unos quinchonchos que en conjunto con unas auyamas, se convierten en la cosecha del día, de regreso a la casa de mi abuela, en el camino, me encuentro con unos hermosos árboles, que con el color cobrizo de su corteza, que se desprende en trozos irregulares hace recordar el color de las tribus nativas venezolanas, se trata de Indios Desnudos, quienes adornan el paisaje interno de un parche de bosque húmedo.

Parche boscoso, vista desde el Conuco familiar.

En la última hora de la mañana, me toca ir con otro de mis tíos a visitar unos amigos, subimos a la carretera, que como cosa no extraña, va por toda la fila de una montaña que parece no tener fin, al llegar a la casa, conversamos un buen rato, al sur se puede apreciar un cerro bastante conservado, donde puedo apreciar las vocalizaciones del Saltarín Cola de Lanza, Trepadores y de donde me dice mi tío que habitan Araguatos, Venados, Báquiros, Lapas, Perezas, Mapurites, Cunaguaros, y un "Pájaro Campana", mi expresión no fue disimulada, ¿Campanero Herrero en este lugar? me pregunté, es una gran sorpresa, pregunté si lo conocían, que si lo habían visto alguna vez, la respuesta de mi tío no fue afirmativa, pero la de los señores de la casa si, ellos lo describen con un sonido como de un golpeteo a unas latas de aluminio, que andaban en grupos, y que eran de color amarillo con verde y negro o azul, me dije: ¡aaaahhh... son los Querrequerres, o Quinquines!, pero ellos no los conocen con esos nombres.
De regreso a la casa, vocaliza un pajarito que me da un viaje muy repentino y brusco al pasado, a mis visitas desde muy pequeño a San Miguel, canta el Curruñatá Saucito, cabe resaltar que es el canto del ave que más años tiene en mi recuerdo. La hora del almuerzo llega, me espera en la mesa del comedor chivo en salsa y quinchonchos, que con una rica pasta y sopa de verduras, todo cocinado a fogón de leña, me da una nostalgia que me transporta a unos años atrás, a mis visitas a San Miguel en mi niñez.

Mi Tía-Madrina Yelitza Barco preparando el chivo que se cocina en el fogón.

Mi constante pajareo llama la atención de mis tíos, comienzan por chalequearme nombrándome "Paraulatólogo", y cuantos apodos de aves se les ocurriera, luego comienzan a darme nombres locales de aves conocidas, a los Garrapateros los llaman "Cuchillas", y hay "Cuchillas Amarillas" lo cual deduzco que pueden ser los Cuclillos, a los Carpinteros les llaman "Chemecos", por "Chuchubas" conocen a las "Paraulatas Llaneras" y al Cardenalito le conocen como "Pillador", lo que es sumamente interesante ya que el Cardenalito hace acto de presencia en el frente de la casa en los días de mayor sequía, a tomar agua en los bebederos de las gallinas y a darse refrescantes baños.
En las primeras horas de la tarde doy un recorrido por el bosque húmedo, me encuentro en el pie del cerro una quebrada seca, a la cual llaman "Quebrada de La Toma", me voy quebrada arriba unos 500 metros, buscando huellas o rastros, de las cuales solo me encuentro huellas de chivos, de nuevo prevalecen los Indios Desnudos y puedo encontrar Jabillos a lo largo de toda la quebrada, lo extraño es, que ningún ave canta o vocaliza, se escucha un silencio que calma, y me hace ver que ya es hora de irme de vuelta a la casa antes que oscurezca, pero antes de partir, unos reclamos de un ave en el alto dosel llama mi total atención, una explosión de melodías salen de la garganta de un ave, las cuales presencio de inicio a fin por mas de 15 minutos de vocalización de la Paraulata Montañera, hasta ahora uno de los mejores espectáculos musicales jamás vividos.

Interior del bosque húmedo de la quebrada intermitente La Toma.

Mi última noche de visita se hace presente, pero no sin antes presenciar un hermoso atardecer, con el silbar del viento chocando con el cardonal, hace que el concierto natural se pierda al pasar este tenebroso silbido a primer plano.
Esperando el cantar o vocalizar de alguna lechuza paso una hora en espera, obteniendo ningún resultado aún con playback. Me dirijo entonces a la casa de bahareque, esta casona que bastante de historia tiene para contar; en la cena, caraotas, verduras y arepas a fogón, luego una insesante conversa con mi tío Juan parece no tener fin, luego de reposar un rato, no me toca más que escribir la mayoría de los relatos, antes que pasen al olvido, aunque eso no me pasó ni por un momento, mi tío tiene un arsenal de biografías sobre nuestros antepasados Ayamanes, a el también le interesó nuestra historia desde muy joven, da la casualidad que el cronista larense más famoso, Ramón Querales, era Ayamán, y esta tierra que lo vió nacer, donde pasó sus primeros años de vida no podía pasar desapercibida de sus investigaciones, escribió El Ayamán (Ensayo de reconstrucción de un idioma indígena venezolano), una recopilación de referencias de los primeros historiadores, entre otros: Nicolás de Federman y Buenaventura Jiménez. Estos libros, revistas y periódicos fueron consumidos en unas tres horas, hasta la medianoche, no perdí ni un momento, mi tío entre muchas otras cosas me aclara que muchas palabras fueron cambiando durante el tiempo, pero que por lo menos conservaban algunos orígenes, como por ejemplo que aún es conocido al mono como Chuco, y en Iyit, que es el idioma Ayamán para llamar al mono usaban el vocablo Chuc, Acuri  para el Picure y Samor  para el Zamuro, entre otras palabras. Es interesante saber un poco de mi historia natural, me siento identificado con mi tribu antepasada, tribu de cazadores naturales y ancestrales del Araguá, del Auguiye, del Monduj, del Ilerlli, del Suui y el Togó; pescadores del Bam y Bau; trabajadores de la tierra y de elaboración del Yugú, que desde el Padeu adoran a Yuau y Yi;  hermanos además del Tocu, del Nuhumontai, del Tacumará, del Sebé, del Terhur, del Warhen, del Arasig, del Guate, y del Ohi; de un milenario aprecio al Sehedru, al Guasabara, al Kuxkuta, al Yoguó y al Yuguspani; siempre cautelosos y muy respetuosos del Bosui, del Bosin, del Jusi, y del Jusu bisin; y habitantes en armonía por miles de años de esta tierra, ahora conocida como Municipio Urdaneta del Estado Lara, Venezuela; cual armonía fuese interrumpida y costumbres allanadas y cambiadas para siempre, pero que siempre viviremos, mientras exista interés por nuestra historia natural.
Agradecí totalmente a mi tío Juan Barco, por mostrarme sin recelo su tesoro, que para divulgarlo hoy tengo el placer, agradecido por esos Illiso  y Seuha  que nos dejaron ser sus descendientes, agradecidos por esos historiadores de lo nuestro: Ramón Querales, a su fiel acompañante de investigaciones Yolanda Vargas, a Buenaventura Jiménez y a cada uno de los habla Iyit  que permitieron la inmortalidad de esa lengua, al colaborar su documentación.
Me voy al día siguiente con una sonrisa de oreja a oreja, con la añoranza de volver cuanto antes a seguir conociendo la tierra de mis antepasados, al Iyit  aún habitante de esta aldea hoy conocida como San Miguel de Los Ayamanes.

San Miguel de los Ayamanes.


Vista de el cerro de las "Tres Cruces" al norte de San Miguel.




REFERECIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aguada Grande un Viaje de aves Parte 1. Urdaneta en Magazine Año 3, Número 7, Julio 2006.

Grupo Oceano. 2005. Progresiva Enciclopedia Interactiva de Apoyo al Estudio. Volumen 2. Editorial Océano. Barcelona, España.

Nicolás de Federmann. Historia Indiana. En Descubrimiento y Conquista de Venezuela Tomo II, Caracas, 1962.

Ramón Querales 2007. El Ayamán (Ensayo de reconstrucción de un idioma indígena venezolano).

Remsen, J. V., Jr., J. I. Areta, C. D. Cadena, A. Jaramillo, M. Nores, J. F. Pacheco, J. Pérez-Emán, M. B. Robbins, F. G. Stiles, D. F. Stotz, and K. J. Zimmer. Version, 2017. A classification of the bird species of South America. American Ornithologists' Union. http://www.museum.lsu.edu/~Remsen/SACCBaseline.html.

Sánchez-Hernández, J., Y D. Lew. 2012 (“2010”). Lista actualizada y comentada de los mamíferos de Venezuela. Memoria de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales 173–174: 172–238.

Nombres de seres vivos reconocidos por el Iyit.

Nombre Vernacular: Nombre Iyit Nombre científico

PLANTAS

Espino: Guasabara (VIR) Opuntia caribaea

Cedro: Sehedru (VIR); Chechedrú (SMA) Cedrela odorata

Agave Cocuy: Yuguspani (VIR) Agave sp.

Cocuiza: Yoguó (SMA) Agave sp.

Araca: Lechosa (SMA) Carica papaya

Ceiba: Crarte (VIR) Ceiba sp.

Vera: Kuxkuta (VIR); Cuxiste (SMA) Bulnesia arborea

PECES

Pescado: Bau (VIR), Bam (SMA) Peces

REPTILES

Morrocoy: Gnamure (VIR); Añamuri (SMA) Quelonio

Iguana: Hach, Has (VIR); Tox (SMA) Iguana iguana

Culebra: Jusi (SMA) Ofidio

Culebra Cascabel, Tigra: Jusu, Bisin (SMA) Crotalus sp; Ofidio

Lagartija: Pagó (SMA) Saurio

Culebra Mapanare: Ugi, Bosin (SMA) Bothrops sp.

AVES

Pava de Monte: Hogh (VIR): Cracidae

Pava: Tosgó (SMA): Cracidae

Guacharaca: Togó (VIR); Actogó (SMA): Ortalis ruficauda

Paují: Shuhui, Suui (VIR); Suhinhú (SMA): Cracidae

Paloma Turca: Tojós (VIR): Leptotila verreauxi

Guácharo: Guate (SMA): Steatornis caripensis

Zamuro: Mosken, Nuhu (VIR); Samor, Chamor (SMA): Cathartidae

Rey Zamuro: Nuhumontai (VIR): Sarcoramphus papa

Gavilán: Tuhue (VIR): Accipitridae

Pájaro Carpintero: Terhur (VIR): Picidae

Loro: Rasig (VIR); Arasig (SMA): Psittacidae

Pájaro: Chir (VIR): Passeriforme

Atrapamoscas Tijereta: Ebisluye (VIR): Tyrannus savana

Turpial: Tocu (SMA): Icterus icterus

MAMÍFEROS

Lapa: Araguá (VIR) (SMA): Cuniculus paca

Mapurite: Areu, Arok (VIR); Aareó (SMA): Conepatus semistriatus

Oso Hormiguero: Arihi (VIR); Arigi, Arijí (SMA):Myrmecophaga tridactyla

Venado: Auguiye, Kui (VIR); Agui, Aguid (SMA): Odocoileus virginianus

Ardilla: Biyuye, Yuye (VIR): Sciurus granatensis

Tigre: Bosin (VIR); Boosin, Bosui (SMA): Panthera onca

Danta: Deleryi, Yoye (VIR); Yojé, Ilerlli (SMA): Tapirus terrestris

Ratón: ruspe (VIR): Rodentia

Zorro: Mohori, Warhen (VIR): Cerdocyon thous

Báquira: Moiduh (VIR): Pecari tajacu

Báquiro: Monduj (VIR); Mondúo (SMA): Pecari tajacu

Oso: Ohi (VIR); Bohay (SMA): Tremarctos ornatus

Matacán: Sebé (VIR); Sueldé (SMA): Mazama sp.

Pereza: Takumará (VIR); Fukumará (SMA): Bradypus variegatus

Puerco espín: Zue (VIR): Coendou prehensilis

Araguato: Duj (SMA): Alouatta arctoidea?

Conejo: Sou (SMA): Sylvilagus brasiliensis

Chigüire: Corobobo (SMA): Hydrochoerus hydrochaeris

Picure: Acuri (SMA): Dasyprocta leporina

Cachicamo: Dou (SMA): Dasypodidae

Mono: Chuc (SMA): Cebus sp?

VIR: Vocabulario Iyit Reconstruído. SMA: De Buenaventura Jiménez sobre San Miguel de los Ayamanes.

Nombre en Español: Nombre en Iyit

Mamá: Ignom (VIR)

Hombres: Iyit (VIR); Illiso (SMA)

Cerro: Padeu (VIR)

Tete: Papá (VIR)

Luna: Yi (VIR); Yii (SMA)

Sol: Yuau (VIR)

Hombre: Yus (VIR) (SMA)

Cocuy: Yugú (SMA)

Mujer: Seuha (SMA)

VIR: Vocabulario Iyit Reconstruído. SMA: De Buenaventura Jiménez sobre San Miguel de los Ayamanes.