viernes, 27 de abril de 2018

“Yara” Diosa de La Naturaleza y del Amor.


Monumento Natural Cerro María Lionza visto desde el Valle del Río Yaracuy.

Decir “Yaracuy” es decir: naturaleza.

Pensar en “Yaracuy” es pensar en el verdor del paisaje de una microrregión del centro occidente de Venezuela, es pensar en un lugar fresco de bosques húmedos y nublados en casi todo su territorio, es pensar en uno de los estados más lluviosos del norte del país, el solo transitar sus autopistas demuestra la cara más bella del paisaje yaracuyano, viajar rodeado de grandes árboles, cubiertos de verdes hojas en lluvia y de flores coloridas en sequía.

Pensar en Yaracuy es pensar en sus montañas coronadas de nubes en sus cumbres, en la Sierra de Aroa y el Macizo de Nirgua visto desde el valle del Río Yaracuy. Es pensar en el momento en el que se ve el Monumento Natural Cerro María Lionza, en la montaña de Sorte y su diosa que la protege.
Decir “Yaracauy”, de hecho, es decir: “lugar de Yara”, quien es la Diosa de La Naturaleza y del Amor. Esto es en traducción al vocablo de la tribu nativa americana que habitó los asentamientos encontrados por los colonizadores: Chivacoa y Cuara, que son ahora los poblados de Chivacoa y Campo Elías respectivamente, lugares de la geografía del Municipio Bruzual del Estado Yaracuy.
Los Caquetíos que eran los habitantes de estos dos asentamientos: Chivacoa, que significa “lugar de vida”, y Cuara, que significa “quebrada”, creían en la diosa “Yara”, que se dice que se trataba en principio de una mujer triste de grandes ojos verdes, pestañas largas y amplias caderas, cuyo cuerpo despedía el aroma de las orquídeas, de sonrisa dulce y melancólica, cabellos lisos y largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas. Según la tradición indígena, “Yara” fue una hermosa princesa indígena raptada por una enorme culebra dueña de las lagunas y los ríos.

Riegapozo (Odonata) en Quebrada Sorte MNCML.

Para contar mejor la historia, se dice que la leyenda que se conoce actualmente, relata que la doncella indígena es la hija encantada de un poderoso cacique de Nirgua. “El Chamán” de la aldea había predicho que cuando naciera “una niña de ojos de color verde agua” había que sacrificarla y ofrendarla al dueño del agua, a “La Gran Anaconda”, porque de lo contrario vendrían las ruinas perpetuas, pero su padre fue incapaz de matar a su propia hija y como no existía ningún poder humano superior a él mismo en la comunidad, nadie se atrevió a sacrificarla. El cacique escondió a la niña en la cueva de la montaña prohibiéndole verse reflejada en el agua. La mantuvo en este cautiverio con la ayuda de veintidós guerreros que la vigilaban e impedían su huida.

Pero un día, una fuerza misteriosa adormeció a los guardianes y la bella joven salió de la cueva y caminó hasta el lago viendo por primera vez su reflejo en el agua. Tan pronto la doncella se miró en aquel espejo de natural docilidad, sus ojos se confundieron con el color del agua, despertando al dueño del lago, quien se enamoró de ella y la atrajo hacia su mundo.

Así, Maria Lionza y la poderosa serpiente celebraron una conmoción espiritual y mística. Cuando su padre intentó separarlos, la anaconda creció enorme y estalló provocando una gran inundación que arrasó con la aldea entera.

Otra versión de la leyenda indica que tras ser raptada por la anaconda, los espíritus de la montaña decidieron castigar a la culebra, haciendo que se hinchara hasta morir reventada. Posterior a eso la joven princesa, convertida en diosa, fue elegida como la dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor, convirtiéndose además en la diosa protectora de los animales. Su imagen es muy venerada, respetada y conocida en toda Venezuela y es la imagen emblemática con la que se identifican sus dominios, ubicados en el municipio Bruzual, en su reino natural que es la montaña de Sorte.

Así que cada vez que estés en Chivacoa o en Cuara, o  aun más adentro de los dominios de la diosa Yara, en la montaña de Sorte, se debe tener en cuenta por siempre que estás en el corazón del territorio Caquetío, y en los ojos de “Yara” la Diosa de La Naturaleza y del Amor.

Quebrada Sorte, MNCML.

REFERENCIAS CONSULTADAS


  • Municipios Bruzual estado Yaracuy. - Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural, 2007. - Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Occidente: YA 03.

miércoles, 18 de abril de 2018

Los Petroglifos de La Laguna


Fotografía extraída del Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2007.
Que bruzualense, sea nativo o no, no se ha preguntado alguna vez, si ¿existieron indígenas en nuestra tierra?, pues la respuesta es que sí, la tierra bruzualense era habitada por tribus nativas americanas venezolanas, aún se pueden escuchar nombres locales en algunos pobladores, así es, por ejemplo Kauri, Kanasi, que tienen significados poéticos como "brisa suave", entre otros conocidos. Los ciparicotes habitaban las alturas norteñas del municipio, y han dejado huella en la historia de nuestro estado.

Es común saber que en la población de La Laguna, o como lo conocen también La Puente, o La Neblina, existe la presencia de sitios arqueológicos, vestigios que dejaron estas tribus. Las piedras talladas que dejaron en la actual finca La Campera, los glifos en piedra en la calle principal sector El Peñasco, las tres piedras levantadas que están en Barimira en el Cerro Barisima, en fin, éstas huellas de nuestros antepasados nativos han sido considerados sitios arqueológicos, y son atracciones turísticas que los visitantes de las montañas de la Sierra de Aroa bruzualense no pueden pasar desapercibidos.

Es un lugar fresco, agradable, de clima frío que te eriza la piel, de colores verdes únicos en las hojas de los árboles adornados con barbas de palo, del Gavilán Tijereta que surca y adorna el cielo azul, de olores naturales que expiden las flores de los jardines, del aroma del café a fogón cultivado en el lugar, de cantos de aves como el Conoto Aceituno como salido de lo inexplicable, de la niebla que pasa entre las copas de los árboles y los techos de las casas, y de un cielo magníficamente estrellado que cubre las noches del Puenteño, un sitio para visitar, compartir experiencias con los allegados, los lugareños, que son muy amigables, es un lugar muy visitado por los observadores de la naturaleza.

En el marco del día de hoy miércoles 18 de Abril del 2018, Día Internacional de los Monumentos y Sitios, ya que el tema de la celebración del año 2018 es el Patrimonio para Nuestras Generaciones.

#patrimonioparanuestrasgeneraciones

Referencias Consultadas

-Municipios Bruzual estado Yaracuy. - Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural,
2007. - Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Occidente: YA 03.

viernes, 6 de abril de 2018


Un bosque digno de un Quetzal


Un día lluvioso por fin amanece, ha llovido toda la madrugada, sale el Sol y el agua se calma, café al fogón, los buenos días de los visitantes que se preparan para sus excursiones mañaneras, al igual que por nuestra parte, Delvis y Rusmeri, preparamos todo, el almuerzo, galletas, suficiente agua, pan, dulce de lechosa, cámara, GPS, bolsas e impermeables, con nuestras botas de goma y todo colocado en nuestros bolsos, para salir de la estación a las 930 horas; comienza en ascenso a Zapatero y la primera aparición es el interesante Bachaquero, su canto melódico y su plumaje amarillo se asoma de manera curiosa justo en frente para ser observado por los lentes de los binoculares, este animalito prefiere bosques primarios y secundarios.

Continúa el ascenso y en el sendero se aprecian Melastomatáceas con sus blandas y esponjosas hojas suaves que las caracterizan, el sudor comienza a refrescar mi cuerpo, al igual que un sorbo de agua; se presentan pericos, cucaracheros, azulejos y en árboles floreados aparece una paraulata, difícil de identificar hasta el instante en que suelta desde su siringe su canto melódico de tonos agradables, es apreciada con gran admiración para seguir sus actividades al salir volando. El ascenso a Zapatero continúa, realizando paradas esporádicas para tomar aliento, un poco de agua, saborear galletas rodeados de Helicóneas coloridas y del Colibrí Cola de Oro que las poliniza; nos levantamos y seguimos el camino por mosaicos de hábitats hasta adentrarnos en el bosque húmedo, nos sorprende que en plena sequía encontramos afluentes con agua corriente, “con razón se escuchaban a las Ranitas de Collar”, cruzando uno de estos afluentes pasan frente a nosotros dos grandes aves coloridas, en primera impresión: “Sorocuás”, perchados en palmas y en árboles que surgen de las piedras que bordean el afluente sea pasean entre ramas una magnífica y hermosa pareja, el macho expone su pico dorado, abdomen rojo intenso, cola blanca, cabeza verde y lomo azul verdoso de sus alas se denotan unas plumas que adornan aun más su figura, la hembra cautelosa expone sus colores casi idénticos también muy llamativos, revolotean con vuelos cortos y su obsequio final es su maravilloso canto que nos hace recostarnos entre piedras, apreciando cada segundo entre los lentes de los binoculares y la cámara. La pareja de quetzales por fin se aleja, la altura que marca el GPS: 550 msnm, y el bosque húmedo se nota cada vez más prístino, cantan a lo lejos y la caminata sigue.

Las Ranitas de Collar continúan su canto intensamente, comienzan a aparecer cada vez más individuos de Candelo, cada vez con mayor diámetro, Selaginelas y Helechos Arborescentes, ya mi sudadera se impregna totalmente de sudor, alzo mi vista al escuchar una algarabía de vocalizaciones familiares, una pareja de avecillas de color verde con cabeza de plumas rojas saltan entre ramas de un gran árbol, reconocidas fácilmente aún sin ayuda de binoculares. Subiendo más y más el cerro Zapatero, el caminar entre el bosque se hace sin gran esfuerzo, se aprecian grandes Candelos y en el suelo sus semillas, desde el dosel de éstos vocaliza una paraulata, su repertorio bastante melódico, con prolongación sin preocupación, entre la humedad y la frescura del bosque casi ya siendo mediodía.

La humedad y frescura del bosque se hace más intensa, las botas de goma se llenan cada vez de más barro, es el ecotono, una gran franja entre el bosque húmedo y el nublado, tomamos una pausa ya en horas de la tarde para comer; en el suelo flores de alguna especie de parchita exhibe un color morado y un aroma perfumado muy agradable, irresistible debe ser para insectos. Se rompe el silencio del bosque cuando una gran rapaz nos sobrevuela y vocaliza en el bajo cielo a unos 700 msnm y marca el final del ascenso de esta excursión, con grandes sorpresas que me llena de mucha satisfacción y ganas de querer repetirla unas cuantas veces más.