"Lugar de Vida"
Texto: Miguel Angel Torres.
La espera por fin
termina y veo a Sofía Torrealba, a Saraí Castro, a Rhadamés Barroeta y a Sergio
Radaeli salir de la Estación del Tren, nos saludamos y nos dirigimos a la Plaza
Bolívar de Chivacoa, a mitad de camino se nubla aún más la mañana lluviosa hasta
el momento en que caen enormes gotas que nos hacen refugiarnos bajo los toldos
de los negocios de la pequeña ciudad, pasa minuto tras minuto y la lluvia se
hace cada vez más intensa amenazando con interrumpir la salida de campo
planificada semanas antes. Escampa poco a poco y aprovechamos de salir
rápidamente y seguir caminando, un segundo palo de agua se hace presente, de
momento las calles se convierten en ríos caudalosos, y aun sin poder llegar a
la Plaza, pasan los minutos y por lo menos aprovechamos el momento para echar
cuento y reír. La lluvia por fin se aleja y rápidamente nos socorremos en el
techo de la entrada de la Iglesia de San José de Chivacoa, cuando de nuevo se
desata la lluvia, desde ahí puedo ver a la Guardaparques Yanet Camacho que espera
paciente a que escampe para tomar el carro y dirigirse a sus labores de
vigilancia y control.
Escampa por fin
casi definitivamente y podemos acercarnos a ella, se aparece seguidamente
Scarlet Cordero en conjunto con Alberto Navas-Espinoza, quienes nos saludan a
todos y llega el momento de pedir el transporte. Nos dirigimos a la Comandancia
Policial Principal de la ciudad para el posterior traslado al sitio final; aún
caen algunas gotas cuando llega la patrulla que nos servirá de transporte, se
montan las chicas en la cabina y los demás en la parte trasera, arrancamos y
tomamos la carretera al sur de Chivacoa que nos llevará al destino, pasamos por
un túnel vegetal por la rápida vía, a partir del portal de Indio Macho se
aparece una panorámica única de una montaña coronada de nubes blancas y que va
cambiando su coloración en cuanto nos acercamos a ella, se ven árboles
florecidos de amarillo en ella, se termina la carretera asfaltada y se transita
por una carretera de tierra. Pueden apreciarse Pitirres, Tordos, Cernícalos,
Garrapateros y hasta Monjitas Tricolor a lo largo de los pastizales y el
tendido eléctrico que nos bordea, llegamos al río Urachiche siendo poco
caudaloso en comparación a la cantidad de agua caída hace pocos momentos. Nos
acercamos más y más a la montaña quien nos regala imágenes únicas en donde se
ven las crestas y filas gracias a la neblina que la cubre (Imagen 1).
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| IMAGEN 1: Panorámica del cerro Sorte, Monumento Natural Cerro María Lionza. Fotografía: Miguel Ángel Torres. |
El destino es por
fin alcanzado, llegamos al Sector Quibayo del Monumento Natural Cerro María
Lionza, nos dan la bienvenida los Guardaparques de turno en su puesto a escasos
metros del río Yaracuy, rápidamente nos ubicamos en las instalaciones de
INPARQUES, en donde una tropa de Monos Capuchinos se hace notar, los muchachos
aprovechan de realizar algunas fotos de este encuentro tan cercano (Imagen 2); nos
cambiamos, almorzamos y nos alistamos para salir a campo lo mas pronto posible,
el Guardaparques Marco Linares será el guía que nos llevará en la excursión
dentro del bosque húmedo premontano. Pasamos el río Yaracuy por un puente sobre
el, en el que se aprecia su claro lecho rocoso que deslumbra los rostros
felices de Saraí y Sofía, nos adentramos al bosque en donde prosperan Jabillos,
Mijaos, Matapalos, Ficus y Palmas, entre otras plantas del sotobosque como los
Lirios y las Acecivas, y plantas epífitas como Orquídeas, Bromelias y Cactáceas
sobre los grandes árboles. Llegamos a la quebrada Aracal, en donde se aprecian
peces en sus aguas claras, lo pasamos no sin antes que Scarlet metiera y mojara
sus pies. Saraí se sorprende por unos frutillos blancos que crecen en el borde
de las ramas de una planta del sotobosque, con tonos más purpuráceos en otros
individuos a lo largo del sendero, familias de hongos extraños son reconocidos
por Sofía, y estructuras de plantas por Sergio, Radamés y Scarlet.
Los retrasos son
incontenibles por las sorpresas de cada uno de los miembros de la excursión a
lo largo del sendero, los Cucaracheros Pechicastaños se hacen presentes con sus
cantos melódicos, llegamos al Pozo del “Indio Manaure”, pudiendo apreciar desde
ese momento Helechos Arborescentes acompañados por otros de pequeño a
minúsculos tamaños. Seguimos caminando por trechos de sendero y trechos de el
lecho de la quebrada, lugares en donde se puede apreciar una gran cantidad de
plantas de diferentes familias y especies en el lecho y en el bosque a lo largo
de la quebrada, sitios oscuros por la vegetación abundante; en uno de los
momentos en que pasamos la quebrada de lado a lado, repentinamente Saraí
aprecia con su mirada hábil un avecilla que da saltitos en las puntas de las
ramas de un arbolito que asciende desde la mitad de la quebrada, con un color
azul brillante en su plumaje, no pasa desapercibida al ojo de los
excursionistas, con binoculares dificultosamente puede ser apreciado, hasta el
momento en que se va sin poder haber sido reconocida.
Las cascadas que
se aprecian en la quebrada transmiten una energía indescriptible, con ansias de
llegar hasta ellas seguimos rápidamente a Marco quien nos guía hasta lugares
más y más prístinos en cada momento. Subimos por un trecho en que se enmogota
la vegetación, impidiendo el paso casi por completo, sin embargo se puede
traspasar, el sonido de la quebrada se nota cada vez más y más fuerte, y se
siente una pequeña brisa al momento de llegar a una espectacular caída de agua,
de unos 10 metros de altura y con una energía que se siente en el interior del
cuerpo transmitida por la caída y la brisa que expide el agua color ocre en un
gran pozo que denominan “la piscina de la reina”, le damos las gracias a Marco
por tan valioso regalo al mostrarnos sin recelo ese maravilloso lugar. Llegan
al sitio, sorprendidos, Alberto y otros que se habían retrasado, el momento de
felicidad los invade al apreciar tal espectáculo, sus expresiones de alegría
son inmortalizados en fotografías (Imagen 2).
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| IMAGEN 2: Grupo de excursionistas en la "piscina de la reina". Fotografia: Alberto Navas-Espinoza. |
Alberto me termina
por sorprender con una fotografía que me muestra su cámara, la paciencia de su
pajareo le da una fotografía inédita para el lugar, pudo captar aquella
avecilla que daba saltitos y que fue divisada por Saraí, se trataba de un
Mielero Verde quien volvió de nuevo a la rama en donde Alberto lo esperó y pudo
perpetuarlo en una fotografía (Imagen 3).
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| IMAGEN 3: Mielero Verde Chlorophanes spiza (macho). Fotografia: Alberto Navas-Espinoza. |
El ascenso por el
bosque de la montaña nos da ciertas sorpresas, hasta que llegamos a un sitio
muy prístino, casi con nula intervención, el monitoreo de las especies de
plantas criptógamas vasculares (helechos y licófitos) comienza, se pudieron
registrar por lo menos 9 especies diferentes en dos celdas aplicadas en el
lecho de la quebrada Aracal, con entusiasmo y dedicación fueron partícipes del
registro todos los visitantes a cargo principalmente de Scarlet quien es la
experta en reconocimiento de plantas, luego de haber terminado el muestreo,
Scarlet reparte ricas Catalinas que son degustadas con gran apetencia, se
procedió a recoger los bolsos y a descender la montaña, nos acompañan con su
canto los Cucaracheros Ruiseñor, con una garganta fuerte, se nota su melódico
repertorio a lo largo del descenso, y al seguir bajando se pueden escuchar los
llamados de un Sorocuá, se pueden apreciar orquídeas de tierra, Yagrumos, plantas
con floraciones coloridas muy atractivas, mientras degustamos en un breve
descanso con una charla agradable de Cachapas con queso que nos brinda Alberto.
Seguimos el
descenso hasta encontrarnos con el paso más bajo de la quebrada para
internarnos en el bosque húmedo del río Yaracuy y llegar al puente que pasa
sobre el y a la sede de INPARQUES, subimos a la terraza a disfrutar del
atardecer en conjunto con el compartir de las experiencias vividas, la tropa de
monos se congrega en un árbol cercano que le sirve como refugio en la noche; oscurece
lentamente y puede escucharse en medio de la conversa a la Lechuza Blanquinegra
en las primeras horas de la noche, algunas estrellas pueden visualizarse
fácilmente, el resplandor rojizo de Marte es fácilmente reconocible, y se
convierte en un pasatiempo entre los invitados.
La noche
transcurre tranquila, con algunas picaduras de zancudos que se hacen sentir, aunado
con el humo del tabaco de los espiritistas allí cercanos; la conversa entre
Sofía, Saraí y Alberto se vuelve tan grata que terminamos por quedarnos en la
terraza, puede ser escuchado claramente el ulular del Lechuzón de Anteojos, el
cual es registrado por Alberto, las horas de la noche culminan y comienza la
madrugada mientras todos dormíamos.
Antes del amanecer
puedo escuchar las vocalizaciones de los Araguatos en la lejanía desde el
interior de mi carpa encima de la terraza, salgo y aún se escuchan los
Aguaitacaminos vocalizar también, puedo apreciar la montaña desnuda de nubes. A
las seis en punto desde el altar mayor un misionero toca las seis campanadas
correspondientes, al presenciar el amanecer escucho en la lejanía los cantos de
las Pavas Culirroja, puedo apreciar el despertar de la tropa de Monos Capuchino
quienes se desplazan lentamente a través de un Jabillo, y la montaña se cubre
de nubes que transpira el bosque con los primeros rayos de luz solar, pasan
volando las Cotorras Cabeciazul, los Pericos Pechiescamados y un grupo de cinco
Guacamayas Maracaná, primera vez que puedo visualizarlas en el Monumento
Natural. La simpática tropa de monos se desplaza justo en frente del puesto de
guardaparques, con movimientos acrobáticos que sorprenden a Sofía y a Alberto
que despertaban, uno, dos, tres, y así sucesivamente pasaban desde la misma
rama saltando a otra un grupo de 10 monos, mientras que otros cuatro
permanecían en reposo en el Jabillo que les sirve de refugio. La montaña
posteriormente se descubre nuevamente de nubes, quedando totalmente despejada.
La mañana transcurre
y los curiosos visitantes descubren en su haber cada nuevo individuo animal y
vegetal con el mismo espíritu. Al sabor del café, Scarlet visualiza a la orilla
del río Yaracuy una rapaz de plumaje negro y patas y pico amarillo, rápidamente
le aviso a Alberto para que pueda registrar al ave, con un sigiloso pajareo
pudo registrar al Águila Negra desde las aguas del río (Imagen 4).
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| IMAGEN 4: Aguila Negra (Buteogallus urubitinga) en el rio Yaracuy. Fotografia: Alberto Navas-Espinoza. |
Marco amablemente
les da un recorrido por el lugar a Saraí, Sofía y Alberto, aprovechando el
momento mientras viene a buscarnos el transporte. De alguna u otra manera
quedan enamorados los corazones y los pensamientos de los excursionistas
visitantes, en el momento en que se llenan más de muchísimas ganas de volver a
este lugar, al ver alejarse de la Montaña de Sorte en el vehículo que les da la
despedida a este “lugar de vida”.


























