lunes, 3 de diciembre de 2018


"Lugar de Vida"
Texto: Miguel Angel Torres.
La espera por fin termina y veo a Sofía Torrealba, a Saraí Castro, a Rhadamés Barroeta y a Sergio Radaeli salir de la Estación del Tren, nos saludamos y nos dirigimos a la Plaza Bolívar de Chivacoa, a mitad de camino se nubla aún más la mañana lluviosa hasta el momento en que caen enormes gotas que nos hacen refugiarnos bajo los toldos de los negocios de la pequeña ciudad, pasa minuto tras minuto y la lluvia se hace cada vez más intensa amenazando con interrumpir la salida de campo planificada semanas antes. Escampa poco a poco y aprovechamos de salir rápidamente y seguir caminando, un segundo palo de agua se hace presente, de momento las calles se convierten en ríos caudalosos, y aun sin poder llegar a la Plaza, pasan los minutos y por lo menos aprovechamos el momento para echar cuento y reír. La lluvia por fin se aleja y rápidamente nos socorremos en el techo de la entrada de la Iglesia de San José de Chivacoa, cuando de nuevo se desata la lluvia, desde ahí puedo ver a la Guardaparques Yanet Camacho que espera paciente a que escampe para tomar el carro y dirigirse a sus labores de vigilancia y control.
Escampa por fin casi definitivamente y podemos acercarnos a ella, se aparece seguidamente Scarlet Cordero en conjunto con Alberto Navas-Espinoza, quienes nos saludan a todos y llega el momento de pedir el transporte. Nos dirigimos a la Comandancia Policial Principal de la ciudad para el posterior traslado al sitio final; aún caen algunas gotas cuando llega la patrulla que nos servirá de transporte, se montan las chicas en la cabina y los demás en la parte trasera, arrancamos y tomamos la carretera al sur de Chivacoa que nos llevará al destino, pasamos por un túnel vegetal por la rápida vía, a partir del portal de Indio Macho se aparece una panorámica única de una montaña coronada de nubes blancas y que va cambiando su coloración en cuanto nos acercamos a ella, se ven árboles florecidos de amarillo en ella, se termina la carretera asfaltada y se transita por una carretera de tierra. Pueden apreciarse Pitirres, Tordos, Cernícalos, Garrapateros y hasta Monjitas Tricolor a lo largo de los pastizales y el tendido eléctrico que nos bordea, llegamos al río Urachiche siendo poco caudaloso en comparación a la cantidad de agua caída hace pocos momentos. Nos acercamos más y más a la montaña quien nos regala imágenes únicas en donde se ven las crestas y filas gracias a la neblina que la cubre (Imagen 1).
IMAGEN 1: Panorámica del cerro Sorte, Monumento Natural Cerro María Lionza. Fotografía: Miguel Ángel Torres.

El destino es por fin alcanzado, llegamos al Sector Quibayo del Monumento Natural Cerro María Lionza, nos dan la bienvenida los Guardaparques de turno en su puesto a escasos metros del río Yaracuy, rápidamente nos ubicamos en las instalaciones de INPARQUES, en donde una tropa de Monos Capuchinos se hace notar, los muchachos aprovechan de realizar algunas fotos de este encuentro tan cercano (Imagen 2); nos cambiamos, almorzamos y nos alistamos para salir a campo lo mas pronto posible, el Guardaparques Marco Linares será el guía que nos llevará en la excursión dentro del bosque húmedo premontano. Pasamos el río Yaracuy por un puente sobre el, en el que se aprecia su claro lecho rocoso que deslumbra los rostros felices de Saraí y Sofía, nos adentramos al bosque en donde prosperan Jabillos, Mijaos, Matapalos, Ficus y Palmas, entre otras plantas del sotobosque como los Lirios y las Acecivas, y plantas epífitas como Orquídeas, Bromelias y Cactáceas sobre los grandes árboles. Llegamos a la quebrada Aracal, en donde se aprecian peces en sus aguas claras, lo pasamos no sin antes que Scarlet metiera y mojara sus pies. Saraí se sorprende por unos frutillos blancos que crecen en el borde de las ramas de una planta del sotobosque, con tonos más purpuráceos en otros individuos a lo largo del sendero, familias de hongos extraños son reconocidos por Sofía, y estructuras de plantas por Sergio, Radamés y Scarlet.
Los retrasos son incontenibles por las sorpresas de cada uno de los miembros de la excursión a lo largo del sendero, los Cucaracheros Pechicastaños se hacen presentes con sus cantos melódicos, llegamos al Pozo del “Indio Manaure”, pudiendo apreciar desde ese momento Helechos Arborescentes acompañados por otros de pequeño a minúsculos tamaños. Seguimos caminando por trechos de sendero y trechos de el lecho de la quebrada, lugares en donde se puede apreciar una gran cantidad de plantas de diferentes familias y especies en el lecho y en el bosque a lo largo de la quebrada, sitios oscuros por la vegetación abundante; en uno de los momentos en que pasamos la quebrada de lado a lado, repentinamente Saraí aprecia con su mirada hábil un avecilla que da saltitos en las puntas de las ramas de un arbolito que asciende desde la mitad de la quebrada, con un color azul brillante en su plumaje, no pasa desapercibida al ojo de los excursionistas, con binoculares dificultosamente puede ser apreciado, hasta el momento en que se va sin poder haber sido reconocida.
Las cascadas que se aprecian en la quebrada transmiten una energía indescriptible, con ansias de llegar hasta ellas seguimos rápidamente a Marco quien nos guía hasta lugares más y más prístinos en cada momento. Subimos por un trecho en que se enmogota la vegetación, impidiendo el paso casi por completo, sin embargo se puede traspasar, el sonido de la quebrada se nota cada vez más y más fuerte, y se siente una pequeña brisa al momento de llegar a una espectacular caída de agua, de unos 10 metros de altura y con una energía que se siente en el interior del cuerpo transmitida por la caída y la brisa que expide el agua color ocre en un gran pozo que denominan “la piscina de la reina”, le damos las gracias a Marco por tan valioso regalo al mostrarnos sin recelo ese maravilloso lugar. Llegan al sitio, sorprendidos, Alberto y otros que se habían retrasado, el momento de felicidad los invade al apreciar tal espectáculo, sus expresiones de alegría son inmortalizados en fotografías (Imagen 2).
IMAGEN 2: Grupo de excursionistas en la "piscina de la reina". Fotografia: Alberto Navas-Espinoza.
Alberto me termina por sorprender con una fotografía que me muestra su cámara, la paciencia de su pajareo le da una fotografía inédita para el lugar, pudo captar aquella avecilla que daba saltitos y que fue divisada por Saraí, se trataba de un Mielero Verde quien volvió de nuevo a la rama en donde Alberto lo esperó y pudo perpetuarlo en una fotografía (Imagen 3).
IMAGEN 3: Mielero Verde Chlorophanes spiza (macho). Fotografia: Alberto Navas-Espinoza.

El ascenso por el bosque de la montaña nos da ciertas sorpresas, hasta que llegamos a un sitio muy prístino, casi con nula intervención, el monitoreo de las especies de plantas criptógamas vasculares (helechos y licófitos) comienza, se pudieron registrar por lo menos 9 especies diferentes en dos celdas aplicadas en el lecho de la quebrada Aracal, con entusiasmo y dedicación fueron partícipes del registro todos los visitantes a cargo principalmente de Scarlet quien es la experta en reconocimiento de plantas, luego de haber terminado el muestreo, Scarlet reparte ricas Catalinas que son degustadas con gran apetencia, se procedió a recoger los bolsos y a descender la montaña, nos acompañan con su canto los Cucaracheros Ruiseñor, con una garganta fuerte, se nota su melódico repertorio a lo largo del descenso, y al seguir bajando se pueden escuchar los llamados de un Sorocuá, se pueden apreciar orquídeas de tierra, Yagrumos, plantas con floraciones coloridas muy atractivas, mientras degustamos en un breve descanso con una charla agradable de Cachapas con queso que nos brinda Alberto.
Seguimos el descenso hasta encontrarnos con el paso más bajo de la quebrada para internarnos en el bosque húmedo del río Yaracuy y llegar al puente que pasa sobre el y a la sede de INPARQUES, subimos a la terraza a disfrutar del atardecer en conjunto con el compartir de las experiencias vividas, la tropa de monos se congrega en un árbol cercano que le sirve como refugio en la noche; oscurece lentamente y puede escucharse en medio de la conversa a la Lechuza Blanquinegra en las primeras horas de la noche, algunas estrellas pueden visualizarse fácilmente, el resplandor rojizo de Marte es fácilmente reconocible, y se convierte en un pasatiempo entre los invitados.
La noche transcurre tranquila, con algunas picaduras de zancudos que se hacen sentir, aunado con el humo del tabaco de los espiritistas allí cercanos; la conversa entre Sofía, Saraí y Alberto se vuelve tan grata que terminamos por quedarnos en la terraza, puede ser escuchado claramente el ulular del Lechuzón de Anteojos, el cual es registrado por Alberto, las horas de la noche culminan y comienza la madrugada mientras todos dormíamos.
Antes del amanecer puedo escuchar las vocalizaciones de los Araguatos en la lejanía desde el interior de mi carpa encima de la terraza, salgo y aún se escuchan los Aguaitacaminos vocalizar también, puedo apreciar la montaña desnuda de nubes. A las seis en punto desde el altar mayor un misionero toca las seis campanadas correspondientes, al presenciar el amanecer escucho en la lejanía los cantos de las Pavas Culirroja, puedo apreciar el despertar de la tropa de Monos Capuchino quienes se desplazan lentamente a través de un Jabillo, y la montaña se cubre de nubes que transpira el bosque con los primeros rayos de luz solar, pasan volando las Cotorras Cabeciazul, los Pericos Pechiescamados y un grupo de cinco Guacamayas Maracaná, primera vez que puedo visualizarlas en el Monumento Natural. La simpática tropa de monos se desplaza justo en frente del puesto de guardaparques, con movimientos acrobáticos que sorprenden a Sofía y a Alberto que despertaban, uno, dos, tres, y así sucesivamente pasaban desde la misma rama saltando a otra un grupo de 10 monos, mientras que otros cuatro permanecían en reposo en el Jabillo que les sirve de refugio. La montaña posteriormente se descubre nuevamente de nubes, quedando totalmente despejada.
La mañana transcurre y los curiosos visitantes descubren en su haber cada nuevo individuo animal y vegetal con el mismo espíritu. Al sabor del café, Scarlet visualiza a la orilla del río Yaracuy una rapaz de plumaje negro y patas y pico amarillo, rápidamente le aviso a Alberto para que pueda registrar al ave, con un sigiloso pajareo pudo registrar al Águila Negra desde las aguas del río (Imagen 4).
IMAGEN 4: Aguila Negra (Buteogallus urubitinga) en el rio Yaracuy. Fotografia: Alberto Navas-Espinoza.
Marco amablemente les da un recorrido por el lugar a Saraí, Sofía y Alberto, aprovechando el momento mientras viene a buscarnos el transporte. De alguna u otra manera quedan enamorados los corazones y los pensamientos de los excursionistas visitantes, en el momento en que se llenan más de muchísimas ganas de volver a este lugar, al ver alejarse de la Montaña de Sorte en el vehículo que les da la despedida a este “lugar de vida”.

jueves, 22 de noviembre de 2018


09 de Noviembre del 2018

Monumento Natural María Lionza

Texto de Saraí Castro Segovia.

Con prisa caminamos al tren, mi compañera de campo Sofía y yo esperamos abordar el primer tren de la mañana, gotas de sudor empiezan a correr por nuestros rostros y luego de un largo recorrido llegamos justo a tiempo para pagar nuestro tiquete y abordar junto a unos nuevos conocidos que nos acompañaran en esta travesía. El vagón es algo nuevo para mí, mis ojos se recrean con vistas increíbles y siento unas inmensas ansias por llegar a nuestro destino.
Contando con el cuerpo policial de Chivacoa, nos transportamos en una patrulla y apreciamos la montaña (Imagen 1), el Sector Sorte y Aracal, para luego finalizar con Quibayo, tierra de mitos y leyendas que forman parte de la cultura yaracuyana.

Imagen 1: Panorámica del Cerro Sorte, Monumento Natural Cerro María Lionza, vista desde el norte. Fotografía: Miguel Ángel Torres.

El Monumento Natural María Lionza fue decretado M.N. el 18 de Marzo de 1960, cuenta con un aproximado de 11.000 hectáreas, es un espacio de gran diversidad biológica y actualmente está bajo la administración del Instituto Nacional de Parques.
Es otro mundo, no hay forma de definirlo. Una comunidad ubicada dentro del M.N  es la encargada del turismo del mismo, de igual forma son fieles creyentes de la “Reina María Lionza” representativa figura espiritual de la región. En el mismo, se encuentran tienditas en las que venden bisutería y otro tipo de objetos de origen religioso, así como también el altar mayor el cual esta repleto de estatuillas a las que se les rinde culto. Miro todo sorprendida, algo que en mis dieciocho años de vida jamás había visto. Una nube de humo debido a la cantidad de tabaco que los creyentes fuman se extiende cerca del puesto de guardaparques y el olor que expide es nauseabundo. Frente  al altar se congrega un grupo de personas a fumar y hacer sus peticiones silenciosamente.
Guardaparques nos reciben con gusto ofreciendo ayudar en lo que puedan facilitándonos un lugar para pernoctar, pero se preguntaran… “¿Cuál es el propósito del viaje?”
Aquí vamos; Miguel Ángel Torres Técnico de Investigación actualmente establecido en el M.N. decide trabajar junto a la Farmacéutica Scarlet Cordero miembro de la Sociedad Merideña de Orquideología organizando un proyecto denominado “Criptógamas vasculares del Monumento Natural María Lionza”. He aquí la razón principal. Miguel y Scarlet, compañeros de campo, nos hicieron una invitación para formar parte de este proyecto, invitación que, tanto Sofía como yo gustosas aceptamos.
Ya al ser las 12:00 pm el estomago empieza a pedir bocado, y con la tripita pegada sacamos el almuerzo previamente preparado. Mientras disfrutamos de deliciosa comida y buena compañía una tropa de Cebus olivaceus (monos capuchinos) hace presencia (Imagen 2). Observo como los monos, ya familiarizados con la presencia humana no temen acercarse a tal punto,  que sin mucho esfuerzo puedes estirar la mano y tocarlos. Con comida en mano salgo del modulo en el que me encontraba para poder mirar mas de cerca a estos primos nuestros, mayor es mi sorpresa al darme cuenta que un par de ellos se acerca a mi y me muestra sus colmillos con la intención de intimidarme. Con el corazón en la boca y siendo prudente, me aparto de ellos una distancia considerable, ya consciente de que lo que buscan de mi es la comida que en mis manos se encuentra.

Imagen 2: Mono Capuchino (Cebus olivaceus) en el Puesto de Guardaparques del Monumento Natural Cerro María Lionza. Fotografía: Miguel Ángel Torres.

Una vez preparados para iniciar el proyecto salimos del puesto de INPARQUES en compañía de Marco, Guardaparques del Monumento.
¡QUE IMPOTENCIA! Mientras  camino me doy cuenta que por donde mire hay nada mas y nada menos que basura, un lugar al que declararon como zona protegida precisamente con la finalidad de que no pasara este tipo de situaciones que pone en riesgo el ecosistema y la biodiversidad que en el se encuentra… ¡pero no es solo eso! También veo varios altares y velas derretidas que claramente antes estaban prendidas, cosa que fácilmente puede originar un incendio accidentalmente. Trato de no prestarle mucha atención a este hecho para poder disfrutar de la salida y enfocarme en el proyecto, así que, mientras caminamos en fila india por el sendero nos deleitamos observando la diversidad de plantas que aquí se encuentran. Compañeros de campo con cámara en mano, toman fotografías de toda aquella especie que no identifican, me llama la atención que hay una planta muy abundante cuyo fruto de color morado se torna blanco, mi curiosidad hace presencia y me fijo en el mas mínimo detalle de esta planta. Sus frutos son como pequeñas pelotitas, cuando empiezan a formarse son de color morado (un morado bastante oscuro) y ya luego se torna de color blanco tirando a lila, su hoja es grande de color verde oscuro y su flor es pequeña de un morado intenso bastante llamativo.
Nuestro guía Marco, nos conduce a una caída de agua preciosa de color dorado que esta a unos 350 msnm, me siento en una piedra que esta cerca de la cascada para poder sentir la brisa ocasionada por el impacto de la caída (Imagen 3).

Imagen 3: Grupo de excursión en la cascada y pozo “la piscina de la reina”, con sus aguas de color dorada, en el Monumento Natural Cerro María Lionza. Fotografía: Alberto Navas-Espinoza.

Descansamos un poco, bebemos agua y continuamos el recorrido hasta que finalmente llegamos al punto de partida donde se dará inicio al proyecto “Criptógamas vasculares del Monumento Natural María Lionza”. Los muchachos sacan la cuerda para demarcar el espacio de 5x5 m donde vamos a extraer las muestras de helechos. Scarlet toma tres muestras de una misma especie y nos indica que hagamos lo mismo, previendo en caso de que se dañe alguna, es la primera vez que hago esto, sin embargo intento memorizar cada una de las instrucciones, datos e información que Scarlet me ha dado.
Al espacio en el que estamos se le dio el nombre de parcela 1; la primera muestra es A1, la segunda muestra (la misma especie) A2, y así sucesivamente (Imagen 4).

Imagen 4: Proceso de muestreo de plantas criptógamas vasculares del Monumento Natural Cerro María Lionza, en la fotografía Miguel Ángel Torres y Scarlet Cordero. Fotografía: Alberto Navas-Espinoza.

Aprovechando la oportunidad Sofía empieza a remover las rocas en busca de algún artrópodo, sin tener mucho éxito.
Ya es un poco tarde, el sol se empieza a ocultar, y conscientes de que nos quedan pocas horas de luz natural, apresuramos el paso para poder recolectar la mayor cantidad de especies de helechos que podamos. Caminamos en busca del mejor lugar para instalar la parcela 2, en ella se encuentra un helecho arborescente, Miguel y Scarlet insisten en tomar muestras del rizoma, pero en el intento se partió un exacto, una navaja y se dobló un cuchillo. Fue un gran día sin duda.
Una mariposa Morpho sobrevuela el sotobosque luciendo la coloración azul de sus alas, la miro embobada hasta que desaparece de mi vista, nos apresuramos en llegar al puesto de INPARQUES y subimos al techo del módulo en que dormiremos, son aproximadamente las 6:00 pm, un señor que nos acompaña en esta salida empieza a sacar las muestras de su bolso con la ayuda de Scarlet y Miguel, es hora de usar la prensa…
Una vez terminado ese proceso me doy cuenta que ya anocheció, y después de una larga jornada disfrutamos observando las constelaciones y recordando todo lo visto y aprendido el día de hoy, lamentablemente, mañana vuelvo a la ciudad en la que vivo, pero mi único consuelo es saber que esta es una aventura de muchas que tendré.

Imagen 5: Grupo de excursión, Miguel Ángel Torres, Sofía Torrealba, Saraí Castro Segovia, Alberto Navas-Espinoza, Scarlet Cordero, Radamés Barroeta y Sergio… Fotografía: Marco Antonio Linarez.



jueves, 30 de agosto de 2018

La lluvia

La lluvia, es la protagonista de los días del mes de agosto, a pesar de las mañanas calurosas convierte las tardes y las noches en prisioneras del agua y del frío, suele caer desproporcionadamente en los mediodías del mes, a simple vista rompe récords en milímetros de precipitación, es sorprendente en el momento más intenso en que las gotas golpean el dosel y el suelo formando escorrentías que llevan cada vez más y más agua en cualquier lugar.
La lluvia, en su momento más fuerte calla los cantos de las aves, grillos y ranas, crea miedo e incertidumbre en el momento en que el rayo destella su luz y el trueno resuena el oído, destaja trozos de suelo en el momento en que se escurre sobre él, tumba árboles enteros al debilitar su base, alimenta quebradas y ríos que recogen todo el volumen del agua y transmite su energía a la fuerte corriente.
La lluvia al cesar, sigue cayendo desde las copas de los árboles al suelo, causa un nuevo amanecer a las aves siempre y cuando aún hayan horas en que la luz del sol pueda iluminar la tierra, deja charcos que son el oasis de muchas ranas y sapos que los aprovechan para su reproducción, hace que el dosel del bosque y las cimas de los cerros se coronen de blancas nubes al evaporarse con ayuda de la energía que transmite el sol.
La lluvia, reverdece los bosques, alimenta los ríos y transfiere energía.

miércoles, 23 de mayo de 2018


Ciccaba virgata
Lechuza Chillona
 
Lechuza Chillona
De las aves nocturnas poco se sabe, escurridizas por sus agudos sentidos. En uno de los Samanes en frente de la Estación Ecológica canta para ser registrada por primera vez la Lechuza Chillona a mitad del 2015; luego de dos años de búsqueda intensa, al final del año 2017 con luna llena y precipitación leve, puedo observar destellos de luz del flash de la cámara de Delvis ¡la estaba  registrando!, sigilosamente me interno en el denso sotobosque para no ahuyentar a la rapaz nocturna, llego al lugar y puedo por fin después de tanta búsqueda verla a detalle, sus colores únicos, cara oscura, candil rojo, abdomen blanquinegro y cola proporcionalmente más larga que otras especies, emoción al verla vocalizar, infla sus pulmones y se agita su cuerpo entero en cuatro notas de ulular, grandiosa rapaz nocturna.

viernes, 27 de abril de 2018

“Yara” Diosa de La Naturaleza y del Amor.


Monumento Natural Cerro María Lionza visto desde el Valle del Río Yaracuy.

Decir “Yaracuy” es decir: naturaleza.

Pensar en “Yaracuy” es pensar en el verdor del paisaje de una microrregión del centro occidente de Venezuela, es pensar en un lugar fresco de bosques húmedos y nublados en casi todo su territorio, es pensar en uno de los estados más lluviosos del norte del país, el solo transitar sus autopistas demuestra la cara más bella del paisaje yaracuyano, viajar rodeado de grandes árboles, cubiertos de verdes hojas en lluvia y de flores coloridas en sequía.

Pensar en Yaracuy es pensar en sus montañas coronadas de nubes en sus cumbres, en la Sierra de Aroa y el Macizo de Nirgua visto desde el valle del Río Yaracuy. Es pensar en el momento en el que se ve el Monumento Natural Cerro María Lionza, en la montaña de Sorte y su diosa que la protege.
Decir “Yaracauy”, de hecho, es decir: “lugar de Yara”, quien es la Diosa de La Naturaleza y del Amor. Esto es en traducción al vocablo de la tribu nativa americana que habitó los asentamientos encontrados por los colonizadores: Chivacoa y Cuara, que son ahora los poblados de Chivacoa y Campo Elías respectivamente, lugares de la geografía del Municipio Bruzual del Estado Yaracuy.
Los Caquetíos que eran los habitantes de estos dos asentamientos: Chivacoa, que significa “lugar de vida”, y Cuara, que significa “quebrada”, creían en la diosa “Yara”, que se dice que se trataba en principio de una mujer triste de grandes ojos verdes, pestañas largas y amplias caderas, cuyo cuerpo despedía el aroma de las orquídeas, de sonrisa dulce y melancólica, cabellos lisos y largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas. Según la tradición indígena, “Yara” fue una hermosa princesa indígena raptada por una enorme culebra dueña de las lagunas y los ríos.

Riegapozo (Odonata) en Quebrada Sorte MNCML.

Para contar mejor la historia, se dice que la leyenda que se conoce actualmente, relata que la doncella indígena es la hija encantada de un poderoso cacique de Nirgua. “El Chamán” de la aldea había predicho que cuando naciera “una niña de ojos de color verde agua” había que sacrificarla y ofrendarla al dueño del agua, a “La Gran Anaconda”, porque de lo contrario vendrían las ruinas perpetuas, pero su padre fue incapaz de matar a su propia hija y como no existía ningún poder humano superior a él mismo en la comunidad, nadie se atrevió a sacrificarla. El cacique escondió a la niña en la cueva de la montaña prohibiéndole verse reflejada en el agua. La mantuvo en este cautiverio con la ayuda de veintidós guerreros que la vigilaban e impedían su huida.

Pero un día, una fuerza misteriosa adormeció a los guardianes y la bella joven salió de la cueva y caminó hasta el lago viendo por primera vez su reflejo en el agua. Tan pronto la doncella se miró en aquel espejo de natural docilidad, sus ojos se confundieron con el color del agua, despertando al dueño del lago, quien se enamoró de ella y la atrajo hacia su mundo.

Así, Maria Lionza y la poderosa serpiente celebraron una conmoción espiritual y mística. Cuando su padre intentó separarlos, la anaconda creció enorme y estalló provocando una gran inundación que arrasó con la aldea entera.

Otra versión de la leyenda indica que tras ser raptada por la anaconda, los espíritus de la montaña decidieron castigar a la culebra, haciendo que se hinchara hasta morir reventada. Posterior a eso la joven princesa, convertida en diosa, fue elegida como la dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor, convirtiéndose además en la diosa protectora de los animales. Su imagen es muy venerada, respetada y conocida en toda Venezuela y es la imagen emblemática con la que se identifican sus dominios, ubicados en el municipio Bruzual, en su reino natural que es la montaña de Sorte.

Así que cada vez que estés en Chivacoa o en Cuara, o  aun más adentro de los dominios de la diosa Yara, en la montaña de Sorte, se debe tener en cuenta por siempre que estás en el corazón del territorio Caquetío, y en los ojos de “Yara” la Diosa de La Naturaleza y del Amor.

Quebrada Sorte, MNCML.

REFERENCIAS CONSULTADAS


  • Municipios Bruzual estado Yaracuy. - Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural, 2007. - Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Occidente: YA 03.

miércoles, 18 de abril de 2018

Los Petroglifos de La Laguna


Fotografía extraída del Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2007.
Que bruzualense, sea nativo o no, no se ha preguntado alguna vez, si ¿existieron indígenas en nuestra tierra?, pues la respuesta es que sí, la tierra bruzualense era habitada por tribus nativas americanas venezolanas, aún se pueden escuchar nombres locales en algunos pobladores, así es, por ejemplo Kauri, Kanasi, que tienen significados poéticos como "brisa suave", entre otros conocidos. Los ciparicotes habitaban las alturas norteñas del municipio, y han dejado huella en la historia de nuestro estado.

Es común saber que en la población de La Laguna, o como lo conocen también La Puente, o La Neblina, existe la presencia de sitios arqueológicos, vestigios que dejaron estas tribus. Las piedras talladas que dejaron en la actual finca La Campera, los glifos en piedra en la calle principal sector El Peñasco, las tres piedras levantadas que están en Barimira en el Cerro Barisima, en fin, éstas huellas de nuestros antepasados nativos han sido considerados sitios arqueológicos, y son atracciones turísticas que los visitantes de las montañas de la Sierra de Aroa bruzualense no pueden pasar desapercibidos.

Es un lugar fresco, agradable, de clima frío que te eriza la piel, de colores verdes únicos en las hojas de los árboles adornados con barbas de palo, del Gavilán Tijereta que surca y adorna el cielo azul, de olores naturales que expiden las flores de los jardines, del aroma del café a fogón cultivado en el lugar, de cantos de aves como el Conoto Aceituno como salido de lo inexplicable, de la niebla que pasa entre las copas de los árboles y los techos de las casas, y de un cielo magníficamente estrellado que cubre las noches del Puenteño, un sitio para visitar, compartir experiencias con los allegados, los lugareños, que son muy amigables, es un lugar muy visitado por los observadores de la naturaleza.

En el marco del día de hoy miércoles 18 de Abril del 2018, Día Internacional de los Monumentos y Sitios, ya que el tema de la celebración del año 2018 es el Patrimonio para Nuestras Generaciones.

#patrimonioparanuestrasgeneraciones

Referencias Consultadas

-Municipios Bruzual estado Yaracuy. - Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural,
2007. - Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Occidente: YA 03.

viernes, 6 de abril de 2018


Un bosque digno de un Quetzal


Un día lluvioso por fin amanece, ha llovido toda la madrugada, sale el Sol y el agua se calma, café al fogón, los buenos días de los visitantes que se preparan para sus excursiones mañaneras, al igual que por nuestra parte, Delvis y Rusmeri, preparamos todo, el almuerzo, galletas, suficiente agua, pan, dulce de lechosa, cámara, GPS, bolsas e impermeables, con nuestras botas de goma y todo colocado en nuestros bolsos, para salir de la estación a las 930 horas; comienza en ascenso a Zapatero y la primera aparición es el interesante Bachaquero, su canto melódico y su plumaje amarillo se asoma de manera curiosa justo en frente para ser observado por los lentes de los binoculares, este animalito prefiere bosques primarios y secundarios.

Continúa el ascenso y en el sendero se aprecian Melastomatáceas con sus blandas y esponjosas hojas suaves que las caracterizan, el sudor comienza a refrescar mi cuerpo, al igual que un sorbo de agua; se presentan pericos, cucaracheros, azulejos y en árboles floreados aparece una paraulata, difícil de identificar hasta el instante en que suelta desde su siringe su canto melódico de tonos agradables, es apreciada con gran admiración para seguir sus actividades al salir volando. El ascenso a Zapatero continúa, realizando paradas esporádicas para tomar aliento, un poco de agua, saborear galletas rodeados de Helicóneas coloridas y del Colibrí Cola de Oro que las poliniza; nos levantamos y seguimos el camino por mosaicos de hábitats hasta adentrarnos en el bosque húmedo, nos sorprende que en plena sequía encontramos afluentes con agua corriente, “con razón se escuchaban a las Ranitas de Collar”, cruzando uno de estos afluentes pasan frente a nosotros dos grandes aves coloridas, en primera impresión: “Sorocuás”, perchados en palmas y en árboles que surgen de las piedras que bordean el afluente sea pasean entre ramas una magnífica y hermosa pareja, el macho expone su pico dorado, abdomen rojo intenso, cola blanca, cabeza verde y lomo azul verdoso de sus alas se denotan unas plumas que adornan aun más su figura, la hembra cautelosa expone sus colores casi idénticos también muy llamativos, revolotean con vuelos cortos y su obsequio final es su maravilloso canto que nos hace recostarnos entre piedras, apreciando cada segundo entre los lentes de los binoculares y la cámara. La pareja de quetzales por fin se aleja, la altura que marca el GPS: 550 msnm, y el bosque húmedo se nota cada vez más prístino, cantan a lo lejos y la caminata sigue.

Las Ranitas de Collar continúan su canto intensamente, comienzan a aparecer cada vez más individuos de Candelo, cada vez con mayor diámetro, Selaginelas y Helechos Arborescentes, ya mi sudadera se impregna totalmente de sudor, alzo mi vista al escuchar una algarabía de vocalizaciones familiares, una pareja de avecillas de color verde con cabeza de plumas rojas saltan entre ramas de un gran árbol, reconocidas fácilmente aún sin ayuda de binoculares. Subiendo más y más el cerro Zapatero, el caminar entre el bosque se hace sin gran esfuerzo, se aprecian grandes Candelos y en el suelo sus semillas, desde el dosel de éstos vocaliza una paraulata, su repertorio bastante melódico, con prolongación sin preocupación, entre la humedad y la frescura del bosque casi ya siendo mediodía.

La humedad y frescura del bosque se hace más intensa, las botas de goma se llenan cada vez de más barro, es el ecotono, una gran franja entre el bosque húmedo y el nublado, tomamos una pausa ya en horas de la tarde para comer; en el suelo flores de alguna especie de parchita exhibe un color morado y un aroma perfumado muy agradable, irresistible debe ser para insectos. Se rompe el silencio del bosque cuando una gran rapaz nos sobrevuela y vocaliza en el bajo cielo a unos 700 msnm y marca el final del ascenso de esta excursión, con grandes sorpresas que me llena de mucha satisfacción y ganas de querer repetirla unas cuantas veces más.



miércoles, 21 de marzo de 2018

"...el carutal reverdece
el guamachito florece..."

Fotografía: Miguel Martínez-Díaz.


El mediodía aún es acompañado por el canto de algunas aves, la brisa hace susurrar al matorral espinoso que se hace mas notable en un árbol con espinas en todo su tallo y ramas, sus flores amarillas deleitan con un peculiar olor a mentol perfumado, el Colibrí Esmeralda Coliazul (Chlorostilbon mellisugus) poliniza sin cesar sus flores mientras se da un manjar con su néctar, es el Guamacho (Pereskia guamacho) quien reside en el semiárido del Monumento Natural Loma El León.

viernes, 16 de marzo de 2018

SAN MIGUEL DE LOS AYAMANES.



Miguel Angel Torres. 2017.

El aroma del cují me da la bienvenida al semiárido del Estado Lara. Tunas, cardones y cujisales se dejan ver desde la ventanilla y me presentan la entrada a este hermoso ecosistema venezolano. Desde la carretera puedo observar torditos, maraquitas, canarios y gonzalitos, a lo lejos se divisan las colinas del Saroche, la lluvia adorna extrañamente un semiárido de manera muy sutil; al borde de Iribarren el ecotono marca la llegada de una selva húmeda que traza una gigante línea que permite la entrada a Urdaneta.
La neblina cubre con un manto las cumbres de los cerros, mientras se adentra hipnotizada mente cada vez más hacia ellas, es cruzada por una línea de asfalto, que se pierde en una nube que es residuo de una perfecta cocción natural, la Sierra de Bobare.
Al momento de salir de esa nube de humedad, como al final de un túnel, surge ya la representación tradicional del municipio, el chivo y la tuna. Una llovizna se presenta en todo momento, hasta en la llegada del destino donde debo bajar para dejar que el transporte siga su camino hacia su destino. Desde el depósito hasta el destino separan dos horas a pie, dónde hora y media acorto el camino por un empujón de un conocido mío, hasta donde alcanza el alsfaltado, y donde comienza el camino de tierra, que se ve mojado por la constante lluvia que ahora poco arrecia; en media hora de caminata puedo contemplar sonidos conocidos y nuevos, inéditos para mi, se dejan escuchar Tucusos Barranqueros, Siriríes, Chiriguares Sabaneros, se dejan ver Curtíos Tocuyanos y Canarios de Tejado, en medio de una muy bien disfrutada llovizna que adorna el paisaje.
En medio de bajadas escabrosas y subidas empinadas el destino es al fin alcanzado, la hembra del chocolatero me distrae la bienvenida, y desde ese momento investigo, entrevisto a los lugareños por los nombres locales de las aves avistadas, en dónde se conoce con el nombre de "Cheíto" al Chirito de Chaparrales y "Siluma" a la Paloma Turca; a los Curtíos del Tocuyo se les ve muy confiados en el frente de la casa de mi abuela Ligia, puedo avistar Azulejos de Jardín, escucho Cucaracheros, Lechoseros Ajiceros, Gonzalitos, Reinitas, es una explosión de vida lo que se puede sentir en el aire, donde se puede inhalar profundamente un aire puro y en su aroma se percibe una nostalgia de años atrás en visitas pasadas.
La breve investigación sobre las tribus nativas de la zona comienza, los Ayamanes que habitan ahora civilizados totalmente, mencionan hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX a descendencias Ayamanes que aún conservaban dialectos de la tribu.
Los Chiritos de Chaparrales dan una sorpresa inesperada al atardecer del primer día en un cují, se trata de uno de los espectáculos más atractivos de toda mi travesía por el lugar, la construcción en pareja de un nido que servirá de protección para una descendencia que sigue ahora y que posee miles de años de tradición natural.

Nido de Chirito de Chaparrales (Polioptila plumbea)

Mi abuela con mucho aprecio y muy atenta responde a cada una de las preguntas hechas, me dice que no conoció a su abuela, por ser la menor de sus hermanos, pero que aún había conocido, su hermana mayor, a una tía que hablaba dialectos ayamanes, despertó mi curiosidad de indagar a tantas preguntas, yo descendía de la tribu ayamán.
Dentro de las tradiciones que aún se conservaban en este caserío, está el conuco y la elaboración de bebidas espirituosas, dentro de casi todo lo demás no existía ya en esta aldea.

Mi abuela Ligia Vargas remienda un chinchorro.

El fin del día se acerca, y con él, el fin de un año entero, todos los vecinos, aunque sea por un momento pasan por la casa de mi abuela a saludar a la familia, el compartir, la amistad, las buenas relaciones vecinales, se evidencian muy claramente y con ello la tranquilidad y armonía de una aldea, convertida en pueblo. Llega por fin el final del año, todo es alegría, besos y abrazos, más de una hora es una algarabía de felicidad resumida en un abrazo de año nuevo.
Los Aguaitacaminos anuncian la llegada del amanecer y ese momento, luego de una hermosa conversación por teléfono, con uno de mis seres más apreciados, en la primera pajareada del año, se dejan escuchar las Guacharacas desde antes del amanecer, indica el inicio de un nuevo y natural día para el bosque que me rodea.
Un frenesí de cantos componen una sinfonía única del lugar, de tanta exaltación no encuentro por quién empezar a grabarlos, sus audios son una melodía inigualable, en primer plano los Currucuchú, los Cheítos, y los Siriríes, se dejan ver los Chocolateros, Curtíos, y finalmente los Guaros; la tuna, los cardones, cujíes y matorrales espinosos hacen un contraste inimaginable con las barbas de palo que cuelgan desde su follaje, al igual que con los árboles frondosos y propios de un bosque húmedo, esto se evidencia también en las aves que hacen presencia en los diferentes estratos de vegetación.

Matorral espinoso de San Miguel de los Ayamanes.

Un frío acompaña el trajinar del día, con unas lloviznas que hacen acto de presencia, la luz del sol me regala una excelente iluminación para tomar unas cuantas fotos que de alguna manera no podían salir mal.
Uno de mis tíos me lleva al conuco de la familia, que desde que mi abuela tiene uso de razón existe, al igual que su casa natal, la cual fue la casa que vio el nacimiento de muchos hijos de San Miguel de Los Ayamanes, específicamente en el último cuarto, el del fondo de la casona; este cuarto tiene mucha historia, vio nacer a mi madre también y a muchos lugareños, "Clora" era la partera, una de las mujeres mas reconocidas de toda la aldea, Ayamán, y madrina de mi madre.
La breve visita al conuco familiar, ahora atendido por dos de mis tíos, me distrae con el cantar de los Verderones, los Hormigueros Ventriblancos, de los Tucusos Barraqueros y de las Coicoritas entre otros, estos dos últimos se dejan ver, de este último se convierte mi primer encuentro visual con la especie.


 

Cuadros naturales del paisaje Urdanetense.

Mi tío recoge unos quinchonchos que en conjunto con unas auyamas, se convierten en la cosecha del día, de regreso a la casa de mi abuela, en el camino, me encuentro con unos hermosos árboles, que con el color cobrizo de su corteza, que se desprende en trozos irregulares hace recordar el color de las tribus nativas venezolanas, se trata de Indios Desnudos, quienes adornan el paisaje interno de un parche de bosque húmedo.

Parche boscoso, vista desde el Conuco familiar.

En la última hora de la mañana, me toca ir con otro de mis tíos a visitar unos amigos, subimos a la carretera, que como cosa no extraña, va por toda la fila de una montaña que parece no tener fin, al llegar a la casa, conversamos un buen rato, al sur se puede apreciar un cerro bastante conservado, donde puedo apreciar las vocalizaciones del Saltarín Cola de Lanza, Trepadores y de donde me dice mi tío que habitan Araguatos, Venados, Báquiros, Lapas, Perezas, Mapurites, Cunaguaros, y un "Pájaro Campana", mi expresión no fue disimulada, ¿Campanero Herrero en este lugar? me pregunté, es una gran sorpresa, pregunté si lo conocían, que si lo habían visto alguna vez, la respuesta de mi tío no fue afirmativa, pero la de los señores de la casa si, ellos lo describen con un sonido como de un golpeteo a unas latas de aluminio, que andaban en grupos, y que eran de color amarillo con verde y negro o azul, me dije: ¡aaaahhh... son los Querrequerres, o Quinquines!, pero ellos no los conocen con esos nombres.
De regreso a la casa, vocaliza un pajarito que me da un viaje muy repentino y brusco al pasado, a mis visitas desde muy pequeño a San Miguel, canta el Curruñatá Saucito, cabe resaltar que es el canto del ave que más años tiene en mi recuerdo. La hora del almuerzo llega, me espera en la mesa del comedor chivo en salsa y quinchonchos, que con una rica pasta y sopa de verduras, todo cocinado a fogón de leña, me da una nostalgia que me transporta a unos años atrás, a mis visitas a San Miguel en mi niñez.

Mi Tía-Madrina Yelitza Barco preparando el chivo que se cocina en el fogón.

Mi constante pajareo llama la atención de mis tíos, comienzan por chalequearme nombrándome "Paraulatólogo", y cuantos apodos de aves se les ocurriera, luego comienzan a darme nombres locales de aves conocidas, a los Garrapateros los llaman "Cuchillas", y hay "Cuchillas Amarillas" lo cual deduzco que pueden ser los Cuclillos, a los Carpinteros les llaman "Chemecos", por "Chuchubas" conocen a las "Paraulatas Llaneras" y al Cardenalito le conocen como "Pillador", lo que es sumamente interesante ya que el Cardenalito hace acto de presencia en el frente de la casa en los días de mayor sequía, a tomar agua en los bebederos de las gallinas y a darse refrescantes baños.
En las primeras horas de la tarde doy un recorrido por el bosque húmedo, me encuentro en el pie del cerro una quebrada seca, a la cual llaman "Quebrada de La Toma", me voy quebrada arriba unos 500 metros, buscando huellas o rastros, de las cuales solo me encuentro huellas de chivos, de nuevo prevalecen los Indios Desnudos y puedo encontrar Jabillos a lo largo de toda la quebrada, lo extraño es, que ningún ave canta o vocaliza, se escucha un silencio que calma, y me hace ver que ya es hora de irme de vuelta a la casa antes que oscurezca, pero antes de partir, unos reclamos de un ave en el alto dosel llama mi total atención, una explosión de melodías salen de la garganta de un ave, las cuales presencio de inicio a fin por mas de 15 minutos de vocalización de la Paraulata Montañera, hasta ahora uno de los mejores espectáculos musicales jamás vividos.

Interior del bosque húmedo de la quebrada intermitente La Toma.

Mi última noche de visita se hace presente, pero no sin antes presenciar un hermoso atardecer, con el silbar del viento chocando con el cardonal, hace que el concierto natural se pierda al pasar este tenebroso silbido a primer plano.
Esperando el cantar o vocalizar de alguna lechuza paso una hora en espera, obteniendo ningún resultado aún con playback. Me dirijo entonces a la casa de bahareque, esta casona que bastante de historia tiene para contar; en la cena, caraotas, verduras y arepas a fogón, luego una insesante conversa con mi tío Juan parece no tener fin, luego de reposar un rato, no me toca más que escribir la mayoría de los relatos, antes que pasen al olvido, aunque eso no me pasó ni por un momento, mi tío tiene un arsenal de biografías sobre nuestros antepasados Ayamanes, a el también le interesó nuestra historia desde muy joven, da la casualidad que el cronista larense más famoso, Ramón Querales, era Ayamán, y esta tierra que lo vió nacer, donde pasó sus primeros años de vida no podía pasar desapercibida de sus investigaciones, escribió El Ayamán (Ensayo de reconstrucción de un idioma indígena venezolano), una recopilación de referencias de los primeros historiadores, entre otros: Nicolás de Federman y Buenaventura Jiménez. Estos libros, revistas y periódicos fueron consumidos en unas tres horas, hasta la medianoche, no perdí ni un momento, mi tío entre muchas otras cosas me aclara que muchas palabras fueron cambiando durante el tiempo, pero que por lo menos conservaban algunos orígenes, como por ejemplo que aún es conocido al mono como Chuco, y en Iyit, que es el idioma Ayamán para llamar al mono usaban el vocablo Chuc, Acuri  para el Picure y Samor  para el Zamuro, entre otras palabras. Es interesante saber un poco de mi historia natural, me siento identificado con mi tribu antepasada, tribu de cazadores naturales y ancestrales del Araguá, del Auguiye, del Monduj, del Ilerlli, del Suui y el Togó; pescadores del Bam y Bau; trabajadores de la tierra y de elaboración del Yugú, que desde el Padeu adoran a Yuau y Yi;  hermanos además del Tocu, del Nuhumontai, del Tacumará, del Sebé, del Terhur, del Warhen, del Arasig, del Guate, y del Ohi; de un milenario aprecio al Sehedru, al Guasabara, al Kuxkuta, al Yoguó y al Yuguspani; siempre cautelosos y muy respetuosos del Bosui, del Bosin, del Jusi, y del Jusu bisin; y habitantes en armonía por miles de años de esta tierra, ahora conocida como Municipio Urdaneta del Estado Lara, Venezuela; cual armonía fuese interrumpida y costumbres allanadas y cambiadas para siempre, pero que siempre viviremos, mientras exista interés por nuestra historia natural.
Agradecí totalmente a mi tío Juan Barco, por mostrarme sin recelo su tesoro, que para divulgarlo hoy tengo el placer, agradecido por esos Illiso  y Seuha  que nos dejaron ser sus descendientes, agradecidos por esos historiadores de lo nuestro: Ramón Querales, a su fiel acompañante de investigaciones Yolanda Vargas, a Buenaventura Jiménez y a cada uno de los habla Iyit  que permitieron la inmortalidad de esa lengua, al colaborar su documentación.
Me voy al día siguiente con una sonrisa de oreja a oreja, con la añoranza de volver cuanto antes a seguir conociendo la tierra de mis antepasados, al Iyit  aún habitante de esta aldea hoy conocida como San Miguel de Los Ayamanes.

San Miguel de los Ayamanes.


Vista de el cerro de las "Tres Cruces" al norte de San Miguel.




REFERECIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aguada Grande un Viaje de aves Parte 1. Urdaneta en Magazine Año 3, Número 7, Julio 2006.

Grupo Oceano. 2005. Progresiva Enciclopedia Interactiva de Apoyo al Estudio. Volumen 2. Editorial Océano. Barcelona, España.

Nicolás de Federmann. Historia Indiana. En Descubrimiento y Conquista de Venezuela Tomo II, Caracas, 1962.

Ramón Querales 2007. El Ayamán (Ensayo de reconstrucción de un idioma indígena venezolano).

Remsen, J. V., Jr., J. I. Areta, C. D. Cadena, A. Jaramillo, M. Nores, J. F. Pacheco, J. Pérez-Emán, M. B. Robbins, F. G. Stiles, D. F. Stotz, and K. J. Zimmer. Version, 2017. A classification of the bird species of South America. American Ornithologists' Union. http://www.museum.lsu.edu/~Remsen/SACCBaseline.html.

Sánchez-Hernández, J., Y D. Lew. 2012 (“2010”). Lista actualizada y comentada de los mamíferos de Venezuela. Memoria de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales 173–174: 172–238.

Nombres de seres vivos reconocidos por el Iyit.

Nombre Vernacular: Nombre Iyit Nombre científico

PLANTAS

Espino: Guasabara (VIR) Opuntia caribaea

Cedro: Sehedru (VIR); Chechedrú (SMA) Cedrela odorata

Agave Cocuy: Yuguspani (VIR) Agave sp.

Cocuiza: Yoguó (SMA) Agave sp.

Araca: Lechosa (SMA) Carica papaya

Ceiba: Crarte (VIR) Ceiba sp.

Vera: Kuxkuta (VIR); Cuxiste (SMA) Bulnesia arborea

PECES

Pescado: Bau (VIR), Bam (SMA) Peces

REPTILES

Morrocoy: Gnamure (VIR); Añamuri (SMA) Quelonio

Iguana: Hach, Has (VIR); Tox (SMA) Iguana iguana

Culebra: Jusi (SMA) Ofidio

Culebra Cascabel, Tigra: Jusu, Bisin (SMA) Crotalus sp; Ofidio

Lagartija: Pagó (SMA) Saurio

Culebra Mapanare: Ugi, Bosin (SMA) Bothrops sp.

AVES

Pava de Monte: Hogh (VIR): Cracidae

Pava: Tosgó (SMA): Cracidae

Guacharaca: Togó (VIR); Actogó (SMA): Ortalis ruficauda

Paují: Shuhui, Suui (VIR); Suhinhú (SMA): Cracidae

Paloma Turca: Tojós (VIR): Leptotila verreauxi

Guácharo: Guate (SMA): Steatornis caripensis

Zamuro: Mosken, Nuhu (VIR); Samor, Chamor (SMA): Cathartidae

Rey Zamuro: Nuhumontai (VIR): Sarcoramphus papa

Gavilán: Tuhue (VIR): Accipitridae

Pájaro Carpintero: Terhur (VIR): Picidae

Loro: Rasig (VIR); Arasig (SMA): Psittacidae

Pájaro: Chir (VIR): Passeriforme

Atrapamoscas Tijereta: Ebisluye (VIR): Tyrannus savana

Turpial: Tocu (SMA): Icterus icterus

MAMÍFEROS

Lapa: Araguá (VIR) (SMA): Cuniculus paca

Mapurite: Areu, Arok (VIR); Aareó (SMA): Conepatus semistriatus

Oso Hormiguero: Arihi (VIR); Arigi, Arijí (SMA):Myrmecophaga tridactyla

Venado: Auguiye, Kui (VIR); Agui, Aguid (SMA): Odocoileus virginianus

Ardilla: Biyuye, Yuye (VIR): Sciurus granatensis

Tigre: Bosin (VIR); Boosin, Bosui (SMA): Panthera onca

Danta: Deleryi, Yoye (VIR); Yojé, Ilerlli (SMA): Tapirus terrestris

Ratón: ruspe (VIR): Rodentia

Zorro: Mohori, Warhen (VIR): Cerdocyon thous

Báquira: Moiduh (VIR): Pecari tajacu

Báquiro: Monduj (VIR); Mondúo (SMA): Pecari tajacu

Oso: Ohi (VIR); Bohay (SMA): Tremarctos ornatus

Matacán: Sebé (VIR); Sueldé (SMA): Mazama sp.

Pereza: Takumará (VIR); Fukumará (SMA): Bradypus variegatus

Puerco espín: Zue (VIR): Coendou prehensilis

Araguato: Duj (SMA): Alouatta arctoidea?

Conejo: Sou (SMA): Sylvilagus brasiliensis

Chigüire: Corobobo (SMA): Hydrochoerus hydrochaeris

Picure: Acuri (SMA): Dasyprocta leporina

Cachicamo: Dou (SMA): Dasypodidae

Mono: Chuc (SMA): Cebus sp?

VIR: Vocabulario Iyit Reconstruído. SMA: De Buenaventura Jiménez sobre San Miguel de los Ayamanes.

Nombre en Español: Nombre en Iyit

Mamá: Ignom (VIR)

Hombres: Iyit (VIR); Illiso (SMA)

Cerro: Padeu (VIR)

Tete: Papá (VIR)

Luna: Yi (VIR); Yii (SMA)

Sol: Yuau (VIR)

Hombre: Yus (VIR) (SMA)

Cocuy: Yugú (SMA)

Mujer: Seuha (SMA)

VIR: Vocabulario Iyit Reconstruído. SMA: De Buenaventura Jiménez sobre San Miguel de los Ayamanes.