lunes, 3 de diciembre de 2018


"Lugar de Vida"
Texto: Miguel Angel Torres.
La espera por fin termina y veo a Sofía Torrealba, a Saraí Castro, a Rhadamés Barroeta y a Sergio Radaeli salir de la Estación del Tren, nos saludamos y nos dirigimos a la Plaza Bolívar de Chivacoa, a mitad de camino se nubla aún más la mañana lluviosa hasta el momento en que caen enormes gotas que nos hacen refugiarnos bajo los toldos de los negocios de la pequeña ciudad, pasa minuto tras minuto y la lluvia se hace cada vez más intensa amenazando con interrumpir la salida de campo planificada semanas antes. Escampa poco a poco y aprovechamos de salir rápidamente y seguir caminando, un segundo palo de agua se hace presente, de momento las calles se convierten en ríos caudalosos, y aun sin poder llegar a la Plaza, pasan los minutos y por lo menos aprovechamos el momento para echar cuento y reír. La lluvia por fin se aleja y rápidamente nos socorremos en el techo de la entrada de la Iglesia de San José de Chivacoa, cuando de nuevo se desata la lluvia, desde ahí puedo ver a la Guardaparques Yanet Camacho que espera paciente a que escampe para tomar el carro y dirigirse a sus labores de vigilancia y control.
Escampa por fin casi definitivamente y podemos acercarnos a ella, se aparece seguidamente Scarlet Cordero en conjunto con Alberto Navas-Espinoza, quienes nos saludan a todos y llega el momento de pedir el transporte. Nos dirigimos a la Comandancia Policial Principal de la ciudad para el posterior traslado al sitio final; aún caen algunas gotas cuando llega la patrulla que nos servirá de transporte, se montan las chicas en la cabina y los demás en la parte trasera, arrancamos y tomamos la carretera al sur de Chivacoa que nos llevará al destino, pasamos por un túnel vegetal por la rápida vía, a partir del portal de Indio Macho se aparece una panorámica única de una montaña coronada de nubes blancas y que va cambiando su coloración en cuanto nos acercamos a ella, se ven árboles florecidos de amarillo en ella, se termina la carretera asfaltada y se transita por una carretera de tierra. Pueden apreciarse Pitirres, Tordos, Cernícalos, Garrapateros y hasta Monjitas Tricolor a lo largo de los pastizales y el tendido eléctrico que nos bordea, llegamos al río Urachiche siendo poco caudaloso en comparación a la cantidad de agua caída hace pocos momentos. Nos acercamos más y más a la montaña quien nos regala imágenes únicas en donde se ven las crestas y filas gracias a la neblina que la cubre (Imagen 1).
IMAGEN 1: Panorámica del cerro Sorte, Monumento Natural Cerro María Lionza. Fotografía: Miguel Ángel Torres.

El destino es por fin alcanzado, llegamos al Sector Quibayo del Monumento Natural Cerro María Lionza, nos dan la bienvenida los Guardaparques de turno en su puesto a escasos metros del río Yaracuy, rápidamente nos ubicamos en las instalaciones de INPARQUES, en donde una tropa de Monos Capuchinos se hace notar, los muchachos aprovechan de realizar algunas fotos de este encuentro tan cercano (Imagen 2); nos cambiamos, almorzamos y nos alistamos para salir a campo lo mas pronto posible, el Guardaparques Marco Linares será el guía que nos llevará en la excursión dentro del bosque húmedo premontano. Pasamos el río Yaracuy por un puente sobre el, en el que se aprecia su claro lecho rocoso que deslumbra los rostros felices de Saraí y Sofía, nos adentramos al bosque en donde prosperan Jabillos, Mijaos, Matapalos, Ficus y Palmas, entre otras plantas del sotobosque como los Lirios y las Acecivas, y plantas epífitas como Orquídeas, Bromelias y Cactáceas sobre los grandes árboles. Llegamos a la quebrada Aracal, en donde se aprecian peces en sus aguas claras, lo pasamos no sin antes que Scarlet metiera y mojara sus pies. Saraí se sorprende por unos frutillos blancos que crecen en el borde de las ramas de una planta del sotobosque, con tonos más purpuráceos en otros individuos a lo largo del sendero, familias de hongos extraños son reconocidos por Sofía, y estructuras de plantas por Sergio, Radamés y Scarlet.
Los retrasos son incontenibles por las sorpresas de cada uno de los miembros de la excursión a lo largo del sendero, los Cucaracheros Pechicastaños se hacen presentes con sus cantos melódicos, llegamos al Pozo del “Indio Manaure”, pudiendo apreciar desde ese momento Helechos Arborescentes acompañados por otros de pequeño a minúsculos tamaños. Seguimos caminando por trechos de sendero y trechos de el lecho de la quebrada, lugares en donde se puede apreciar una gran cantidad de plantas de diferentes familias y especies en el lecho y en el bosque a lo largo de la quebrada, sitios oscuros por la vegetación abundante; en uno de los momentos en que pasamos la quebrada de lado a lado, repentinamente Saraí aprecia con su mirada hábil un avecilla que da saltitos en las puntas de las ramas de un arbolito que asciende desde la mitad de la quebrada, con un color azul brillante en su plumaje, no pasa desapercibida al ojo de los excursionistas, con binoculares dificultosamente puede ser apreciado, hasta el momento en que se va sin poder haber sido reconocida.
Las cascadas que se aprecian en la quebrada transmiten una energía indescriptible, con ansias de llegar hasta ellas seguimos rápidamente a Marco quien nos guía hasta lugares más y más prístinos en cada momento. Subimos por un trecho en que se enmogota la vegetación, impidiendo el paso casi por completo, sin embargo se puede traspasar, el sonido de la quebrada se nota cada vez más y más fuerte, y se siente una pequeña brisa al momento de llegar a una espectacular caída de agua, de unos 10 metros de altura y con una energía que se siente en el interior del cuerpo transmitida por la caída y la brisa que expide el agua color ocre en un gran pozo que denominan “la piscina de la reina”, le damos las gracias a Marco por tan valioso regalo al mostrarnos sin recelo ese maravilloso lugar. Llegan al sitio, sorprendidos, Alberto y otros que se habían retrasado, el momento de felicidad los invade al apreciar tal espectáculo, sus expresiones de alegría son inmortalizados en fotografías (Imagen 2).
IMAGEN 2: Grupo de excursionistas en la "piscina de la reina". Fotografia: Alberto Navas-Espinoza.
Alberto me termina por sorprender con una fotografía que me muestra su cámara, la paciencia de su pajareo le da una fotografía inédita para el lugar, pudo captar aquella avecilla que daba saltitos y que fue divisada por Saraí, se trataba de un Mielero Verde quien volvió de nuevo a la rama en donde Alberto lo esperó y pudo perpetuarlo en una fotografía (Imagen 3).
IMAGEN 3: Mielero Verde Chlorophanes spiza (macho). Fotografia: Alberto Navas-Espinoza.

El ascenso por el bosque de la montaña nos da ciertas sorpresas, hasta que llegamos a un sitio muy prístino, casi con nula intervención, el monitoreo de las especies de plantas criptógamas vasculares (helechos y licófitos) comienza, se pudieron registrar por lo menos 9 especies diferentes en dos celdas aplicadas en el lecho de la quebrada Aracal, con entusiasmo y dedicación fueron partícipes del registro todos los visitantes a cargo principalmente de Scarlet quien es la experta en reconocimiento de plantas, luego de haber terminado el muestreo, Scarlet reparte ricas Catalinas que son degustadas con gran apetencia, se procedió a recoger los bolsos y a descender la montaña, nos acompañan con su canto los Cucaracheros Ruiseñor, con una garganta fuerte, se nota su melódico repertorio a lo largo del descenso, y al seguir bajando se pueden escuchar los llamados de un Sorocuá, se pueden apreciar orquídeas de tierra, Yagrumos, plantas con floraciones coloridas muy atractivas, mientras degustamos en un breve descanso con una charla agradable de Cachapas con queso que nos brinda Alberto.
Seguimos el descenso hasta encontrarnos con el paso más bajo de la quebrada para internarnos en el bosque húmedo del río Yaracuy y llegar al puente que pasa sobre el y a la sede de INPARQUES, subimos a la terraza a disfrutar del atardecer en conjunto con el compartir de las experiencias vividas, la tropa de monos se congrega en un árbol cercano que le sirve como refugio en la noche; oscurece lentamente y puede escucharse en medio de la conversa a la Lechuza Blanquinegra en las primeras horas de la noche, algunas estrellas pueden visualizarse fácilmente, el resplandor rojizo de Marte es fácilmente reconocible, y se convierte en un pasatiempo entre los invitados.
La noche transcurre tranquila, con algunas picaduras de zancudos que se hacen sentir, aunado con el humo del tabaco de los espiritistas allí cercanos; la conversa entre Sofía, Saraí y Alberto se vuelve tan grata que terminamos por quedarnos en la terraza, puede ser escuchado claramente el ulular del Lechuzón de Anteojos, el cual es registrado por Alberto, las horas de la noche culminan y comienza la madrugada mientras todos dormíamos.
Antes del amanecer puedo escuchar las vocalizaciones de los Araguatos en la lejanía desde el interior de mi carpa encima de la terraza, salgo y aún se escuchan los Aguaitacaminos vocalizar también, puedo apreciar la montaña desnuda de nubes. A las seis en punto desde el altar mayor un misionero toca las seis campanadas correspondientes, al presenciar el amanecer escucho en la lejanía los cantos de las Pavas Culirroja, puedo apreciar el despertar de la tropa de Monos Capuchino quienes se desplazan lentamente a través de un Jabillo, y la montaña se cubre de nubes que transpira el bosque con los primeros rayos de luz solar, pasan volando las Cotorras Cabeciazul, los Pericos Pechiescamados y un grupo de cinco Guacamayas Maracaná, primera vez que puedo visualizarlas en el Monumento Natural. La simpática tropa de monos se desplaza justo en frente del puesto de guardaparques, con movimientos acrobáticos que sorprenden a Sofía y a Alberto que despertaban, uno, dos, tres, y así sucesivamente pasaban desde la misma rama saltando a otra un grupo de 10 monos, mientras que otros cuatro permanecían en reposo en el Jabillo que les sirve de refugio. La montaña posteriormente se descubre nuevamente de nubes, quedando totalmente despejada.
La mañana transcurre y los curiosos visitantes descubren en su haber cada nuevo individuo animal y vegetal con el mismo espíritu. Al sabor del café, Scarlet visualiza a la orilla del río Yaracuy una rapaz de plumaje negro y patas y pico amarillo, rápidamente le aviso a Alberto para que pueda registrar al ave, con un sigiloso pajareo pudo registrar al Águila Negra desde las aguas del río (Imagen 4).
IMAGEN 4: Aguila Negra (Buteogallus urubitinga) en el rio Yaracuy. Fotografia: Alberto Navas-Espinoza.
Marco amablemente les da un recorrido por el lugar a Saraí, Sofía y Alberto, aprovechando el momento mientras viene a buscarnos el transporte. De alguna u otra manera quedan enamorados los corazones y los pensamientos de los excursionistas visitantes, en el momento en que se llenan más de muchísimas ganas de volver a este lugar, al ver alejarse de la Montaña de Sorte en el vehículo que les da la despedida a este “lugar de vida”.

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